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Diagnóstico

Palabras clave: cómo saber qué busca de verdad tu cliente

Cómo encontrar las búsquedas reales de tus clientes sin herramientas de pago, por qué el volumen de búsqueda engaña y cómo elegir las que traen trabajo.

Lectura 7 minPublicado Jesús Iturbide consultor SEO
En corto

Las palabras clave de tu negocio no se adivinan: salen de cuatro sitios que ya tienes a mano — lo que te preguntan por teléfono, lo que Google sugiere al escribir, lo que ya te trae clics en Search Console y lo que responden los que salen por encima de ti. El volumen de búsqueda es la métrica que más engaña: veinte búsquedas mensuales de alguien con una urgencia valen más que dos mil de curiosos.

La mayoría de las listas de palabras clave que veo tienen el mismo defecto: están escritas en el idioma de la empresa, no en el de quien busca.

Una empresa de reformas escribe «rehabilitación integral de viviendas». Su cliente escribe «cuánto cuesta reformar un piso de 80 metros». Las dos frases hablan de lo mismo, pero solo una se teclea en Google.

Los cuatro sitios donde ya están tus palabras clave

No hace falta empezar por una herramienta de pago. Empieza por lo que ya tienes.

1. Lo que te preguntan de viva voz

Es la mejor fuente y la que menos se usa. Durante dos semanas, apunta las preguntas que te hacen por teléfono, por WhatsApp o en la primera visita. Literalmente, con sus palabras.

Ese cuaderno es un mapa de intenciones reales. Si te preguntan cinco veces al mes si algo lo cubre el seguro, ahí tienes una página que probablemente no existe en ninguna web de tu sector.

2. Lo que Google sugiere

Escribe el inicio de una búsqueda de tu sector y no pulses intro: mira las sugerencias. Baja al final de la página de resultados y mira las búsquedas relacionadas. Abre los desplegables de «Otras preguntas de los usuarios».

Todo eso son búsquedas que la gente hace de verdad. No te dan volúmenes, pero te dan algo más útil: la forma exacta en que se pregunta.

Prueba a poner delante de tu servicio «cómo», «cuánto cuesta», «cuál es mejor», «cada cuánto» y «se puede». Ahí es donde vive el contenido que atrae a quien va a contratar.

3. Lo que ya te trae clics

En Search Console, en el informe de rendimiento, ordena por impresiones y baja hasta las búsquedas donde apareces mucho y te llevas pocos clics.

Esas son oro: Google ya considera que pintas algo ahí, pero no acaba de convencerle tu resultado. A veces basta con reescribir el título de la página; a veces significa que ese tema necesita una página propia.

4. Lo que hacen los que están por encima

Busca tu servicio en una ventana de incógnito y mira las páginas de arriba. No para copiarlas: para leer sus títulos y sus encabezados y ver qué preguntas están respondiendo.

Si los cinco primeros resultados contestan algo que tu página ni menciona, ya sabes qué falta.

Por qué el volumen de búsqueda engaña

En cuanto se abre una herramienta de palabras clave aparece una columna de números, y casi todo el mundo decide con esa columna. Es la métrica que más decisiones malas provoca, por tres motivos.

Porque es un promedio. Un término estacional puede tener una media baja y concentrar casi todo en dos meses del año.

Porque no distingue quién busca. Dos mil búsquedas mensuales de estudiantes haciendo un trabajo de clase valen menos que veinte de alguien con una avería en casa.

Porque lo local sale siempre bajo. Una búsqueda muy concreta de tu ciudad puede aparecer con un volumen ridículo, o directamente sin datos, y ser justo la que te trae clientes.

Por eso, mientras no haya datos verificados de una fuente que los mida, en los mapas de palabras clave que preparo el volumen queda marcado como no verificado en lugar de rellenarlo con una estimación. Un número inventado es peor que ninguno: parece que sabes algo.

Cómo elegir, entonces

Ordena cada búsqueda por dos preguntas, en este orden:

  1. ¿Quien escribe esto tiene un problema que yo cobro por resolver? Si no, es tráfico informativo: puede servir para darte a conocer, pero no midas el negocio con él.
  2. ¿Puedo competir por esto ahora? Mira quién sale arriba. Si son los grandes portales del sector y tu web tiene un año, esa búsqueda no es tu siguiente paso: es tu objetivo de dentro de dos años.

Lo que queda alto en las dos listas —intención comercial y competencia asumible— es por donde se empieza. Suelen ser búsquedas largas, concretas y aparentemente pequeñas. Son las que traen trabajo.

Un aviso sobre las listas de mil palabras

Una lista enorme da sensación de trabajo hecho y en la práctica paraliza. Es mejor una lista de treinta búsquedas con dueño asignado —esta la responde esta página, esta otra necesita una página nueva— que una hoja de cálculo de dos mil filas que nadie va a abrir.

La regla que aplico es simple: cada búsqueda importante tiene una página dueña, y cada página tiene una búsqueda principal. Cuando eso está claro, el resto del trabajo se ordena solo.

Si tienes la lista pero no sabes qué página debe quedarse cada intención, es parte de lo que se resuelve en una auditoría SEO.

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