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Aplicaciones a medida: móvil, escritorio y programas internos

Una aplicación propia dejó de ser cosa de multinacionales el día que se pudo hacer una vez y publicar en todas partes. Lo que no ha cambiado es la pregunta importante: si de verdad la necesitas o si lo tuyo se resuelve por bastante menos.

Lo primero que te voy a decir

Que a lo mejor no necesitas una aplicación. Es el trabajo más caro que te podría vender y aun así la primera llamada sirve para descartarlo.

Si la necesitas, el código y las cuentas de las tiendas van a tu nombre.

El problema de fondo

Casi nadie compra la aplicación que necesita

Se compra la que se ha visto en otro sitio. Y como el presupuesto se cierra antes de acotar el alcance, la mitad del dinero se va en cosas que nadie usa mientras falta lo que de verdad hacía falta.

alcance

Se paga por funciones que nadie abre

La lista de deseos entra entera en el presupuesto y después las estadísticas dicen que se usan tres pantallas.

abandono

Se entrega y se muere

Sin mantenimiento, un cambio de sistema operativo o de requisitos de la tienda la deja fuera en cuestión de meses.

encierro

El código es de otro

Se descubre el día que quieres cambiar de proveedor: ni el repositorio ni las cuentas de las tiendas están a tu nombre.

Qué se construye

Seis cosas, y para qué sirve cada una

No todo lo que resuelve un problema es una aplicación de tienda. Muchas veces lo que hace falta es un panel para tu equipo o un conector que quite el doble tecleo, y eso se entrega en semanas.

Aplicación para móvil, Android e iPhone

Multiplataforma

Un solo código del que salen las dos aplicaciones. Antes había que hacerlas por separado y costaba el doble; ahora no, y por eso una pyme se lo puede plantear.

Incluye la publicación en Google Play y en la App Store, con las cuentas a tu nombre.

Aplicación web instalable

La opción que casi nadie te ofrece

Se instala desde el navegador, funciona sin cobertura y se actualiza sola. No pasa por ninguna tienda, así que no hay revisiones ni comisiones del treinta por ciento.

Para muchos negocios resuelve lo mismo que una aplicación nativa por bastante menos.

Paneles y programas internos

Para tu equipo

El programa que hoy es una hoja de cálculo compartida que se pisa, o algo que alguien rellena a mano cada mañana. Con permisos, con historial y sin que se borre nada por error.

Es donde el retorno se ve antes, porque el ahorro se cuenta en horas de tu gente.

Conectores entre sistemas

Integraciones

Tu tienda con tu programa de gestión, tu programa de gestión con el almacén, tu web con el que te factura. Sin volver a teclear lo mismo en dos sitios.

Con registro de lo que pasa, para que cuando falle se sepa dónde y no se adivine.

Automatizaciones

Lo repetitivo

Procesos que se disparan solos: un pedido que entra y avisa a producción, un informe que se monta y se envía cada lunes, un aviso cuando algo se sale de lo normal.

Empezamos por el proceso que más horas come, no por el más vistoso.

Aplicaciones de escritorio

Windows, Mac y Linux

Cuando hace falta acceso al equipo: leer un lector de códigos, imprimir etiquetas, trabajar sin conexión con datos locales. También desde un solo código.

Con instalador firmado y actualización automática, que es lo que evita las llamadas.

Antes del presupuesto

Seis decisiones que mueven el precio

Se toman en la primera llamada y no cuestan nada. Tomarlas después, con el desarrollo empezado, es lo que convierte un presupuesto cerrado en una discusión.

alcance

¿App o web instalable?

La primera pregunta y la que más dinero mueve. Si no necesitas cámara avanzada, notificaciones nativas ni funcionar meses sin conexión, la web instalable te da lo mismo por mucho menos.

datos

¿Dónde viven los datos?

En tu servidor, en un servicio gestionado o en el propio dispositivo. Cambia el precio, cambia el mantenimiento y cambia lo que tienes que cumplir en protección de datos.

futuro

¿Quién la mantiene el año que viene?

Una aplicación no se entrega y se acaba: los sistemas operativos cambian y las tiendas cambian sus requisitos. Si no hay plan de mantenimiento, en dos años deja de instalarse.

carga

¿Cuánta gente a la vez?

Veinte personas de tu equipo y veinte mil clientes no se montan igual. Decirlo al principio evita pagar de más por una infraestructura que no vas a usar, y evita el susto contrario el día que funciona.

conexión

¿Tiene que funcionar sin cobertura?

Es lo que más encarece y lo que más se pide sin necesitarlo. Guardar datos en el dispositivo y sincronizarlos después sin perder nada es un problema difícil de verdad, no un detalle.

salida

¿Te la puedes llevar?

El código es tuyo, las cuentas de las tiendas van a tu nombre y la documentación entra en el precio. Si un día quieres cambiar de proveedor, puedes hacerlo sin rehacerlo todo.

Preguntas

Lo que se pregunta siempre

Las respuestas que doy por teléfono, tal cual, incluida la que me quita trabajo.

¿Cuánto cuesta una aplicación?

No te lo puedo decir sin saber qué tiene que hacer, y desconfía de quien te dé una cifra por teléfono en el primer minuto. Lo que sí hago es enseñarte dónde está el dinero: si la aplicación necesita usuarios, pagos y notificaciones, cuesta bastante más que si es una consulta de tu catálogo. En la primera llamada acotamos el alcance y te doy el presupuesto por escrito con lo que entra y lo que no.

¿Me hace falta una aplicación de verdad?

Muchas veces no, y te lo diré aunque sea el trabajo más caro que podría venderte. Una aplicación tiene sentido cuando la gente va a volver a menudo, cuando hace falta trabajar sin conexión o cuando necesitas notificaciones. Si es un escaparate que se visita una vez, una web rápida hace más por ti y aparece en Google, que es algo que una aplicación no hace.

¿Se publica en Google Play y en la App Store?

Sí, y las cuentas se abren a tu nombre, no al mío. Es un detalle que parece menor hasta el día que quieres cambiar de proveedor y resulta que la aplicación está en la cuenta de otro. Del proceso de revisión de Apple me encargo yo, incluidas las respuestas cuando piden cambios, que suele ser la parte que más se alarga.

¿Y si ya tengo una aplicación hecha por otro?

Se puede retomar si el código está disponible y en un estado razonable. Lo primero es mirarlo y decirte la verdad: a veces sale más barato continuar y a veces sale más barato rehacerla, y eso depende de cómo esté escrita, no de las ganas. La revisión previa te la digo antes de que decidas.

¿Esto lo haces tú solo?

La parte web, los conectores y las automatizaciones sí. Para el desarrollo móvil trabajo con el equipo de Marketing España, la cooperativa de la que soy cofundador y socio, con la persona que domina esa parte. Yo llevo el proyecto, la arquitectura y el trato contigo, que es lo que no quiero delegar. También me puedes contratar como freelance para algo concreto.

¿Una aplicación posiciona en Google?

No, y conviene saberlo antes: el contenido de dentro de una aplicación no se indexa como el de una web. Si tu objetivo es que te encuentren, el trabajo es la web. Si tu objetivo es que quien ya te conoce vuelva y te compre más fácil, entonces sí es la aplicación. Son dos problemas distintos y a veces se compran confundidos.

Sobre esto he escrito

Una aplicación no aparece en Google: eso lo hace la web. Si lo que buscas es que te encuentren, empieza por entender de dónde vienen las visitas que valen y por cómo se presupuesta un proyecto de verdad.

El blog entero

42 artículos

Escritos cuando un problema se repite, no para rellenar un calendario. Verlos todos.

Primera llamada sin coste

Cuéntame el problema, no la solución

Si me dices «quiero una app» hablaremos de una app. Si me dices qué te está costando tiempo o dinero, a lo mejor sale algo que cuesta la cuarta parte y lo arregla igual.

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