Técnico
Cómo montar el enlazado interno de una web de servicios
Los enlaces internos dicen qué páginas importan y llevan al visitante donde debe ir. Cómo se decide qué enlaza con qué, y los errores que lo vuelven inútil.
- Lectura 10 min
- Publicado
- Jesús Iturbide consultor SEO
- Cómo reviso estos artículos

En corto
Los enlaces internos hacen dos trabajos a la vez: dicen qué páginas consideras importantes y llevan a la persona al siguiente paso. En una web de servicios el esquema que funciona es sencillo: la portada manda a los servicios, cada servicio recibe desde los artículos de su tema, y ningún contenido termina sin decir a dónde ir después.
Del enlace al resultado
- Un enlace lleva a la página
- Se descarga y se lee
- Entra en el índice
- Compite por salir
Es una de las pocas palancas que están enteramente en tu mano: no dependen de nadie, no cuestan dinero y se pueden cambiar esta tarde. Y aun así, en la mayoría de webs de servicios los enlaces internos son los del menú y poco más.
El enlazado interno de una web de servicios se decide, no se improvisa artículo a artículo.
El esquema que funciona
La portada manda a los servicios
Con enlaces visibles en el contenido, no solo en el menú. Es la página con más fuerza y debe repartirla.
Cada servicio enlaza a sus servicios hermanos
Cuando tiene sentido: quien busca uno a veces necesita otro.
Los artículos enlazan al servicio de su tema
Es el enlace más importante de todos y el que más se olvida: el contenido informativo debe desembocar en el comercial.
Los artículos se enlazan entre sí por tema
Formando grupos: quien lee sobre migraciones acaba en el de redirecciones.
Las páginas de zona enlazan al servicio
Y no entre ellas, que es la forma de que compitan.
Todo puede volver arriba
Con migas de pan o con un menú claro, para que nadie quede en un callejón sin salida.
Los dos trabajos del enlace
| Para el visitante | Para el buscador | |
|---|---|---|
| Qué hace | Le lleva al siguiente paso | Reparte importancia entre páginas |
| Qué mide el éxito | Que haga clic y avance | Que las páginas clave reciban enlaces |
| Dónde debe estar | Donde surge la duda, en el texto | También en el texto: los del pie pesan menos |
| Cómo se escribe | Diciendo qué hay al otro lado | Con palabras que describen el destino |
| Cuántos | Los que ayuden, sin saturar | Los suficientes para que nada quede aislado |
Los errores que lo vuelven inútil
Las páginas huérfanas
Es el problema más común y el más fácil de detectar: páginas a las que no apunta ningún enlace interno. Suelen ser artículos antiguos, páginas creadas para una campaña o servicios que se añadieron sin tocar el menú. Están publicadas, cuentan en el inventario y, a efectos prácticos, no existen.
Se detectan con un rastreo del sitio comparando las páginas encontradas con las del sitemap, y se resuelven de dos formas: enlazándolas desde donde tenga sentido, o aceptando que no aportan y decidiendo qué hacer con ellas.
Cuántos enlaces por página
No hay un número mágico, y las cifras que circulan son inventadas. Lo razonable es el criterio del lector: en un texto de mil quinientas palabras, entre tres y ocho enlaces internos bien colocados ayudan; treinta convierten el texto en un campo de minas azul.
Y una regla que funciona mejor que cualquier cifra: cada enlace tiene que responder a una duda que le acaba de surgir a quien lee. Si no responde a nada, sobra.
El enlace que más rinde
Cuándo revisar el enlazado
Un caso: cuarenta artículos que no llevaban a nada
Cómo se mantiene sin que se convierta en una tarea eterna
El enlazado no es un proyecto que se cierra: cada página nueva es una oportunidad de conectar y también de olvidar.
Lo que funciona es una rutina mínima. Al publicar algo nuevo, dos preguntas: a qué página de servicio debe llevar esto, y desde qué páginas ya publicadas tiene sentido enlazarlo. La segunda es la que casi nadie hace, y es la que evita que el contenido nuevo nazca huérfano.
Una vez al año, un repaso más amplio: un rastreo del sitio para localizar páginas sin enlaces entrantes, una revisión de los textos de enlace más pobres y una comprobación de que los servicios importantes siguen recibiendo enlaces desde el contenido, no solo desde el menú.
Y un aviso sobre la automatización: los sistemas que insertan enlaces solos, buscando palabras y enlazándolas por su cuenta, suelen producir resultados extraños, enlaces a destiempo, textos que no encajan y páginas enlazándose a sí mismas. En una web de servicios, con veinte o treinta páginas, la mano vale más que cualquier automatismo, porque cada enlace responde a una duda concreta y eso una regla automática no lo sabe.
Qué mediría
Cuántos artículos enlazan a un servicio y cuántas páginas no reciben ningún enlace interno. Son dos números que se sacan con un rastreo del sitio en veinte minutos, y los dos suelen dar peor de lo esperado incluso en webs cuidadas.
Y una precisión sobre las migas de pan, que se dan por decorativas y no lo son: además de indicar dónde está uno, generan enlaces hacia las páginas superiores desde todas las de su rama, que es una forma barata y constante de reforzar las categorías y las secciones principales. En una web con jerarquía real merecen estar, y con el marcado correspondiente, que además hace que el resultado en el buscador muestre la ruta en vez de la dirección. Es de las pocas cosas que ayudan a la vez a quien navega y a quien rastrea.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos enlaces internos debe tener una página?
No hay número mágico y las cifras que circulan son inventadas. En un texto de mil quinientas palabras, entre tres y ocho bien colocados ayudan; treinta lo convierten en un campo de minas. La regla útil es otra: cada enlace debe responder a una duda que le acaba de surgir a quien lee.
¿Qué texto pongo en el enlace?
Palabras que describan el destino, con naturalidad. «Reforma de baño en Pamplona» le dice a quien lee y al buscador qué hay al otro lado; «haz clic aquí» no dice nada y obliga a leer la frase entera. Con enlaces internos propios no hace falta ser tímido con las palabras.
¿Qué es una página huérfana?
Una a la que no apunta ningún enlace interno desde ninguna parte. Suelen ser artículos antiguos, páginas de campaña o servicios añadidos sin tocar el menú. Están publicadas, cuentan en el inventario y a efectos prácticos no existen. Se detectan con un rastreo comparado con el sitemap.
¿Cuál es el enlace interno que más rinde?
El que va del artículo a su página de servicio, en medio del texto y con el contexto que lo justifica. Es el más olvidado: hay cientos de webs con artículos excelentes que traen visitas y no llevan a ninguna parte, y por eso ese contenido nunca acaba en consultas.
¿Los enlaces del menú y del pie cuentan igual?
Cuentan, pero señalan menos: al estar en todas las páginas no distinguen nada en particular. Los que de verdad marcan importancia y guían al visitante son los que van dentro del contenido, en el punto donde surge la duda que ese enlace resuelve.
Primero se decide qué página existe para qué búsqueda, en SEO para empresas; después se ordena el mapa de enlaces, con sus huérfanas y su estructura, en SEO técnico. Y una auditoría SEO te da el conjunto de lo que falla en tu web. Por qué el contenido informativo debe desembocar en el comercial se explica en la intención de búsqueda y en por qué subir contenido no basta para posicionar.
Si te está pasando
La primera llamada no cuesta nada y suele bastar para saber si tiene arreglo. Si tu caso no es para mí, te lo digo.





