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Migraciones SEO: qué se rompe al cambiar de web y cómo se recupera

Qué se rompe al cambiar de dominio, de CMS o de estructura de URLs, cómo se repara una migración que salió mal y qué hacer antes para no llegar a eso.

Lectura 7 minPublicado Jesús Iturbide consultor SEO
En corto

En una migración se pierde tráfico cuando las URLs antiguas dejan de existir sin una redirección directa a su equivalente. La reparación consiste en recuperar el listado de URLs antiguas, emparejar cada una con su destino real, redirigir sin saltos intermedios y comprobar una a una. Cuanto antes se haga, más se recupera: pasados varios meses, Google deja de visitar las URLs viejas.

Qué se rompe en una migraciónLas URL antiguas con enlaces y tráfico van a su equivalente nueva; sin ese mapa, la autoridad se pierde en el camino.Web antiguaWeb nueva/servicios-seo/blog/post-1/contacto-2/servicios/seo//blog/post-1//contacto/301301301Sin ese mapa una a una, los años de autoridad de cada URL se quedan por el camino en una tarde.

«Cambiamos la web y perdimos la mitad de las visitas.» Esta llamada llega siempre entre dos semanas y tres meses después del lanzamiento, cuando alguien mira por fin la analítica.

La buena noticia es que casi siempre se recupera buena parte. La mala es que el plazo importa mucho.

Qué se rompe exactamente

Cuando cambias de web, cada dirección antigua que desaparece se lleva consigo todo lo que había acumulado: los enlaces que apuntaban a ella, su historial y su posición.

Si esa dirección redirige a su equivalente nueva, esa señal se traspasa casi entera. Si redirige a la portada —el error más frecuente de todos— o directamente muere en un error 404, se pierde.

Redirigirlo todo a la portada no es una migración: es una pérdida ordenada. Google interpreta esas redirecciones como páginas eliminadas, no como páginas mudadas.

Las cinco causas de una caída tras migrar

Redirecciones ausentes o a la portada. Lo más común y lo más caro. Cada URL debe apuntar a la página que responde a lo mismo que respondía ella.

Cadenas de redirecciones. La URL antigua va a una intermedia, y esa a otra, y esa a la definitiva. Cada salto diluye y ralentiza. Hay que apuntar directo al destino final, siempre.

Contenido que no viajó. La web nueva es «más limpia» y por el camino se quedaron textos, secciones enteras o páginas de servicio. A veces eran justo las que posicionaban.

Bloqueos heredados del entorno de pruebas. El noindex o el robots.txt del staging que se publican tal cual. Es el fallo más silencioso: la web se ve perfecta y no la indexa nadie.

Cambios de estructura sin mapa. Categorías nuevas, rutas distintas y ninguna equivalencia entre lo viejo y lo nuevo.

Cómo se repara una migración que salió mal

El orden importa, y es siempre el mismo.

  1. Recuperar el listado de URLs que existían antes. De Search Console, de la analítica, de un rastreo antiguo, del sitemap viejo si se conserva o del archivo de la web. Sin ese listado, reparar es adivinar.
  2. Emparejar cada URL antigua con su equivalente real. No con la portada, no con la categoría: con la página que responde a lo mismo. Las que no tengan equivalente se estudian una a una y se decide si se recrean o se redirigen a lo más parecido.
  3. Implementar las redirecciones directas, sin saltos intermedios, y comprobarlas una a una. Una redirección que nadie ha probado no cuenta.
  4. Avisar del cambio en Search Console si además cambió el dominio.
  5. Vigilar unas semanas qué recupera y qué no, porque no todo vuelve a la vez ni al mismo ritmo.

Por qué el plazo es lo que más pesa

Mientras Google siga visitando las URLs viejas, la reparación funciona bien: encuentra la redirección y traspasa. Cuando deja de visitarlas —porque llevan meses devolviendo error— recuperar cuesta mucho más, porque primero hay que conseguir que vuelva a pasar por ahí.

Por eso, si has migrado hace poco y ves una caída, esto es urgente en el sentido literal: cada semana que pasa se recupera menos.

Qué hacer antes de migrar para no llegar a esto

La mayoría de estas caídas se evitan con dos horas de trabajo previo:

  • Guarda el listado completo de URLs actuales antes de tocar nada.
  • Marca cuáles reciben visitas y cuáles tienen enlaces de fuera. Esas son las intocables.
  • Prepara el mapa antiguo → nuevo, una fila por URL, y decide los casos raros antes del lanzamiento.
  • Comprueba que el nuevo entorno no lleva el noindex de pruebas.
  • No lances en viernes. Una migración se lanza cuando puedes vigilarla los días siguientes. Lo que se detecta en 48 horas se arregla; lo que se detecta en un mes ya costó dinero.

Preguntas que me hacen siempre

¿Se recupera todo? Buena parte, si se actúa pronto y las redirecciones se hacen bien. No siempre el cien por cien, porque en el camino puede haberse perdido contenido que era el que posicionaba, y eso hay que reescribirlo.

¿Cuánto tarda? Se empieza a notar en semanas y se estabiliza en meses, según el tamaño del sitio y la frecuencia con que Google lo visite.

¿Puedo cambiar de dominio sin perder posiciones? Sí, y es de las migraciones que mejor salen cuando se planifican. El problema nunca es el cambio: es hacerlo sin mapa.


Si acabas de migrar y ves una caída, o si tienes una migración por delante y prefieres no jugártela, eso entra dentro de SEO técnico. Y si no sabes si tu caída viene de la migración o de otra cosa, la forma de saberlo es una auditoría.

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