Cómo saber si te han hecho un buen trabajo de SEO
Diez comprobaciones para evaluar el SEO que te han hecho, sin ser técnico y sin depender de la palabra de quien lo cobró.
Se puede evaluar el SEO recibido sin ser técnico: comprueba si tus páginas importantes están indexadas, si cada servicio tiene su página, si los títulos dicen lo que resuelve cada página, si el trabajo dejó documentación, si hay medición y si en Search Console entran búsquedas nuevas. Dos señales de mal trabajo son inequívocas: promesas de posición y contenido publicado en masa que nadie enlaza ni lee.
Cuando alguien contrata SEO por primera vez tiene un problema incómodo: para saber si el trabajo está bien hecho, en teoría, hay que saber de SEO.
No es del todo cierto. Hay diez comprobaciones que puede hacer cualquiera y que dan una idea bastante fiel. Ninguna requiere herramientas de pago.
1. ¿Están indexadas tus páginas importantes?
Busca en Google site:tudominio.com/tu-pagina-de-servicio/. Si no aparece, esa página no está en el índice y, por tanto, no puede posicionar para nada.
Que las páginas principales estén indexadas es lo mínimo. Si falla, falla lo básico.
2. ¿Tiene cada servicio su propia página?
Si prestas cinco servicios y hay una sola página de «Servicios» con un párrafo de cada uno, el trabajo no llegó a la parte estructural.
Cada intención de búsqueda necesita su página. Es de las decisiones que más cambian el resultado y de las primeras que debería haberse tomado.
3. ¿Los títulos dicen lo que resuelve cada página?
Mira la pestaña del navegador en tus páginas, o busca tu web en Google y lee los títulos azules.
Si ves «Inicio», «Servicios» o el nombre de tu empresa repetido en todas, nadie tocó lo más visible y de menos coste de todo el SEO.
Un título útil dice qué se resuelve y dónde: «Reformas de baño en Pamplona» dice más que «Servicios | Empresa S.L.».
4. ¿Hay una sola página por tema?
Busca site:tudominio.com seguido de un tema tuyo y mira cuántas páginas tuyas salen hablando de lo mismo. Si son varias muy parecidas, se están quitando fuerza entre ellas y nadie lo revisó.
5. ¿Se puede leer el trabajo en algún sitio?
Un trabajo bien hecho deja rastro: un documento con lo que se encontró, lo que se hizo y lo que quedó pendiente. Aunque sea corto.
Si no existe nada de eso, no significa necesariamente que no se hiciera nada, pero sí que no vas a poder continuarlo con otra persona sin pagar dos veces el diagnóstico.
6. ¿Está medido?
Comprueba que existen y funcionan: Search Console verificado, una herramienta de analítica instalada, y algún registro de los contactos que llegan desde la web.
Sin medición no hay forma de saber si el trabajo funcionó, y eso también conviene al proveedor: es la manera más cómoda de no rendir cuentas.
7. ¿Entran búsquedas nuevas?
En Search Console, informe de rendimiento, compara los últimos tres meses con los tres anteriores y mira el número de consultas distintas.
Si crece, tu web está apareciendo para cosas nuevas: es la señal más honesta de que algo se movió. Si es idéntico o baja mientras se factura trabajo mensual, hay que preguntar.
8. ¿Sale bien tu marca?
Busca el nombre de tu empresa. Deberías salir tú el primero, con tu web, y con la ficha de Google correcta si tienes local o zona de servicio.
Si por encima de ti hay directorios con datos antiguos, es un frente que estaba a mano y no se trabajó.
9. ¿El contenido publicado tiene destino?
Entra en tres artículos del blog y mira si al final llevan a alguna página de servicio, y si esos artículos están enlazados desde algún sitio que no sea la lista del blog.
Contenido que no enlaza a ninguna parte y al que no enlaza nadie es contenido que ocupa espacio.
10. ¿Funciona en el móvil y carga rápido?
Ábrelo en tu teléfono con datos móviles, no con la wifi de la oficina. Si tarda en aparecer lo primero que se lee, o si hay que hacer zoom para leer, eso lo ve también Google.
Dos señales que no admiten discusión
Promesas de posición. «Te ponemos primero en Google» no lo puede sostener nadie, porque el orden depende de la competencia y del algoritmo. Quien lo promete o no lo sabe, o lo sabe y aun así lo dice.
Contenido en masa sin criterio. Cuarenta artículos en dos meses, todos parecidos, ninguno enlazado, ninguno con una búsqueda asignada. Se factura por volumen y no mueve nada; peor aún, suele generar canibalización que luego hay que deshacer.
Y si el diagnóstico es malo, ¿qué?
Lo primero, no rehacer la web. Es la reacción habitual y casi siempre innecesaria: la mayor parte de estos problemas se arreglan sobre lo que ya hay, y rehacer sin diagnóstico es la mejor forma de perder también lo que funcionaba.
Lo segundo, ordenar por impacto: primero lo que impide indexar, luego lo que confunde a Google sobre qué página responde a qué, y por último lo que mejora la respuesta.
Si prefieres una lectura externa de lo que te han hecho, con las comprobaciones hechas una a una y un plan de qué arreglar primero, es exactamente el contenido de una auditoría SEO.
La primera llamada no cuesta nada y suele bastar para saber si tiene arreglo. Si tu caso no es para mí, te lo digo.