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Diagnóstico

Contratar un consultor SEO o una agencia: diferencias reales

Qué cambia de verdad entre contratar a un consultor independiente o a una agencia, con las ventajas y los límites de cada uno dichos por delante y sin adornos.

Una lupa sobre una gráfica de barras, junto a una lista con tres casillas marcadas y una curva de evolución

En corto

Con un consultor independiente hablas siempre con quien hace el trabajo y las decisiones no se diluyen, pero su capacidad es limitada y depende de una sola persona. Una agencia aporta equipo, varias especialidades y continuidad si alguien se va, a cambio de más capas entre tú y quien toca tu web. Lo que decide no es el formato: es quién va a mirar tu web de verdad.

Escribo esto siendo consultor independiente, así que asume el sesgo y júzgalo tú. Voy a intentar poner también lo que no juega a mi favor, porque si no, este artículo no serviría para decidir nada.

La diferencia real entre un consultor SEO y una agencia

No es el tamaño ni el precio: es cuánta distancia hay entre tú y la persona que toca tu web.

En un consultor, ninguna. En una agencia, depende: hay agencias pequeñas donde hablas con quien trabaja, y agencias donde el que te vendió no vuelve a aparecer y tu proyecto lo lleva alguien que no estuvo en esa conversación.

Esquema con dos cadenas: tú y el consultor SEO; tú, comercial, gestor de cuenta y técnico en una agencia

La distancia hasta quien toca tu web

Con un consultor hablas con quien hace el trabajo. En una agencia depende de cuántas capas haya: en las pequeñas también hablas con quien trabaja; en otras, el que te vendió no vuelve a aparecer.

Consultor independienteAgencia
Con quién hablasCon quien hace el trabajoDepende: comercial, gestor de cuenta o técnico
CapacidadLimitada: pocos proyectos a la vezEscalable, con equipo
EspecialidadesLas suyas; deriva el restoVarias en casa
ContinuidadDepende de una personaSi alguien se va, el proyecto sigue
CosteMenor a igualdad de horasMayor, por la estructura
ProcesosA medida de tu casoEstándar, a veces demasiado
PermanenciaRaraFrecuente, de doce meses
Ninguna columna gana en todo. La pregunta no es cuál es mejor, sino cuál encaja con el tamaño de tu problema.

A favor del consultor independiente

Hablas con quien hace el trabajo. No hay traducción por el medio. Cuando preguntas por qué se hizo algo, contesta quien lo hizo.

Las decisiones no se diluyen. El SEO es sobre todo decidir: qué se toca, en qué orden, qué se deja. Cuando eso pasa por varias manos, se convierte en una lista de tareas sin criterio.

Sabe cómo es tu negocio. Después de dos meses conoce tus servicios, tus márgenes y qué cliente te interesa. Eso cambia las recomendaciones.

Suele ser más barato a igualdad de horas, simplemente porque hay menos estructura que pagar.

En contra del consultor independiente

Y esto lo digo porque es verdad, no por equilibrar el artículo:

A favor de la agencia

Equipo y especialidades. Alguien de técnico, alguien de contenido, alguien de analítica. En proyectos grandes eso se nota.

Continuidad. Si una persona se va, el proyecto sigue.

Capacidad de volumen. Producir contenido de forma sostenida, o llevar varias webs a la vez, es más fácil con estructura.

En contra de la agencia

Más capas. El que te vende, el que gestiona la cuenta y el que trabaja pueden ser tres personas distintas, y la información se pierde por el camino.

Procesos estándar. Lo que funciona para un ecommerce se aplica a un taller de Pamplona porque es lo que hay montado.

Cuesta más por la estructura que hay que sostener. Y las permanencias de doce meses son mucho más frecuentes.

No todas las agencias son la misma cosa

Hablar de «la agencia» como si fuera un tipo único es lo que hace que la comparación no sirva. Debajo de esa palabra caben al menos cuatro cosas que no se parecen en nada.

Así que la pregunta no es agencia sí o no: es cuál de las cuatro, y quién de dentro va a mirar tu web.

La pregunta que decide

No es «consultor o agencia». Es otra, y se la puedes hacer a los dos:

¿Quién va a mirar mi web, cuántas horas de verdad le va a dedicar y con quién voy a hablar cuando tenga una duda?

Las respuestas a esa pregunta separan mucho más que el formato. Otras once que conviene hacer están en qué preguntar a una agencia SEO antes de firmar nada — sirven igual para un consultor.

Cómo elegir según tu caso

Hay una zona intermedia que funciona bien y se olvida: un consultor que coordina a otros independientes. Un redactor, alguien de anuncios, un desarrollador. Se consigue la especialización de una agencia sin sus capas, a cambio de que alguien —⁠el consultor o tú⁠— haga de director de orquesta.

Cómo te van a cobrar, que dice más que el precio

Hay tres formas de contratar esto y casi nunca se explican por delante. La forma de cobro decide qué estás comprando, y encaja mejor o peor con cada formato.

La cuota mensual. Lo habitual en agencia. Compras trabajo continuo y disponibilidad, y tiene sentido cuando hay algo que hacer todos los meses: contenido, una tienda que cambia, varias sedes. El riesgo es pagar meses en los que apenas se toca nada.

El proyecto cerrado. Un trabajo con principio, fin y entregable: una auditoría, una migración, rehacer las páginas de servicio. Compras un resultado concreto y no te ata a nada después. Es el formato más limpio para empezar con alguien a quien no conoces.

La bolsa de horas. Un número de horas al mes que diriges tú. Encaja bien con un consultor y con una empresa que ya tiene a alguien dentro para ejecutar; encaja mal si de tu lado no hay nadie decidiendo en qué se gastan, porque entonces se van en reuniones.

Ninguna es mejor que las otras. Lo que no encaja es pagar una cuota mensual indefinida por un trabajo que era un proyecto de dos meses, y ese es el error que más veces veo. Antes de elegir la forma conviene tener una idea de lo que esperas recuperar: cómo se calcula el retorno de una inversión en SEO.

Las señales que valen para los dos

Sea consultor o agencia, hay cuatro cosas que separan a quien trabaja de quien presenta, y se ven antes de firmar.

Pregunta por tu web antes de dar precio. Quien presupuesta sin mirar está vendiendo su paquete, no tu caso.

Dice qué no va a hacer. Un profesional que acota su alcance ha pensado en tu proyecto; uno que lo cubre todo no ha pensado en nada.

No garantiza posiciones. Nadie puede, y quien lo hace cuenta con que no lo compruebes.

Te da acceso a tus propios datos. Search Console y analítica a tu nombre desde el primer día. Si se resiste a eso, el problema no es el formato de contratación: es la relación.

Ninguna de las cuatro depende de ser independiente o de tener equipo. Dependen de la persona, y esa es la variable que de verdad hay que evaluar.

Y una tercera opción que se olvida

Empezar por una auditoría cerrada, con quien sea. Es un trabajo con principio y fin, sin compromiso posterior, y sale un documento que puedes aplicar por tu cuenta, dárselo a tu desarrollador o llevártelo a otro proveedor.

Es la forma más barata de saber qué necesitas antes de comprometer un presupuesto grande con nadie, y además te da la vara de medir para evaluar a quien contrates después.

  1. Pide una auditoría cerrada

    Con precio fijo y un documento como entregable. A quien sea: la auditoría es tuya y sirve con cualquier proveedor.

  2. Lee el documento con cabeza

    Si dice qué falla, cuánto pesa cada cosa y en qué orden se arregla, sirve. Si es un volcado de herramienta, no.

  3. Decide el formato con el diagnóstico delante

    Ahora sí sabes si tu problema son dos arreglos técnicos o cien páginas de contenido, y eso decide consultor o agencia.

  4. Haz la pregunta que decide

    Quién, cuántas horas, con quién hablo. A los dos. Y compara las respuestas, no los precios.

Y una comprobación que vale para los dos casos y que casi nadie hace: pedir hablar con un cliente actual del tamaño parecido al tuyo. No un caso escrito en la web, sino una conversación de diez minutos con alguien que lleve seis meses trabajando con esa persona o ese equipo. Se aprende más ahí sobre cómo van a ser los próximos meses que en cualquier propuesta, y quien no puede ofrecerte esa conversación está diciendo algo aunque no lo diga.

Y si un día quieres cambiar

Toda relación con un proveedor se acaba, y el formato decide cuánto duele el relevo. Conviene pensarlo al elegir y no el día que hay que decirlo.

Con un consultor, el conocimiento del proyecto vive en una cabeza: por qué se decidió esto y no lo otro, qué se probó y no funcionó, qué quedó a medias. Si no está escrito, se va con él. Con una agencia hay más gente que sabe algo, pero lo que suele quedar es un archivo de informes mensuales y ningún sitio donde ponga por qué se hizo cada cosa.

El seguro es el mismo en los dos casos y no cuesta dinero: que las cuentas de medición sean tuyas, que los documentos de trabajo se te entreguen y que las decisiones queden escritas en algún sitio que no sea una cadena de correos. De eso va cómo se documenta un cambio para que sirva dentro de un año. Y del cambio en sí, con lo que se rompe por el camino y lo que hay que pedir antes de irse, cómo hacer que el SEO sobreviva a un cambio de agencia.

Preguntas frecuentes

¿Es más barato un consultor que una agencia?

A igualdad de horas, casi siempre, porque no hay estructura comercial ni de gestión que sostener. Pero el precio por hora no es la comparación útil: lo es cuántas de esas horas se dedican de verdad a tu web. Una agencia con tres capas puede facturar más horas de las que llegan al trabajo.

¿Qué pasa si el consultor coge vacaciones o se pone enfermo?

Tu proyecto espera, y conviene saberlo antes de contratar. Un consultor serio lo dice por delante, avisa con antelación y deja el trabajo en un estado en que puedas continuarlo. Lo que no debe pasar es que desaparezca sin explicación: eso es un problema de profesionalidad, no de formato.

¿Puedo tener consultor y agencia a la vez?

Sí, y es más común de lo que parece: una agencia para anuncios y redes, y un consultor independiente para el SEO, o al revés. Funciona cuando alguien coordina y los dos saben quién decide qué. Sin coordinación, se pisan y cada uno culpa al otro de lo que no funciona.

¿Cómo sé si una agencia me va a asignar a alguien bueno?

Pregúntalo antes de firmar: quién llevará tu cuenta, con nombre, y pide hablar con esa persona. Si la respuesta es vaga o te remiten al comercial, ya tienes información. La calidad de una agencia para tu proyecto es la calidad de la persona que lo va a tocar, no la del logotipo.

¿Un consultor puede llevar un ecommerce grande?

Puede llevar la estrategia y el diagnóstico, pero un catálogo de decenas de miles de referencias en varios idiomas necesita manos para ejecutar. Lo honesto es que el consultor lo diga y proponga con quién completar el equipo, en lugar de aceptar un proyecto que no puede atender.

Así trabajo yo como consultor SEO en Pamplona: solo, sin equipo comercial y sin permanencia. Está contado con sus límites en sobre mí, y la auditoría es la puerta de entrada habitual. Para saber qué cuesta y por qué, cuánto cuesta el SEO.

Si te está pasando

La primera llamada no cuesta nada y suele bastar para saber si tiene arreglo. Si tu caso no es para mí, te lo digo.

Una lupa sobre una página web, con su lista de comprobación, una gráfica y avisos en rojo y amarillo

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