Diagnóstico
Qué preguntar a una agencia SEO antes de firmar nada
Doce preguntas concretas para hacer a cualquier proveedor de SEO, con la respuesta que deberías oír y la que debería hacerte salir por la puerta sin dudar.
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- Publicado · actualizado
- Jesús Iturbide consultor SEO
- Cómo reviso estos artículos

En corto
Las preguntas que más información dan son cinco: qué vas a hacer exactamente el primer mes, a nombre de quién quedan las cuentas de Search Console y Analytics, qué me llevo si me voy, cómo mediremos que ha funcionado y qué NO vas a hacer. Si en alguna te contestan con vaguedades o te garantizan posiciones, ya sabes bastante.
Escribo esto sabiendo que soy parte interesada: yo también vendo estos servicios. Así que voy a hacerlo al revés de lo habitual y te voy a dar las preguntas con las que a mí también se me puede apretar.
Sobre el trabajo
¿Qué vas a hacer exactamente el primer mes?
Deberías oír acciones concretas: revisar indexación, mirar qué páginas compiten entre sí, analizar la competencia, escribir dos páginas de servicio. Si oyes «optimización SEO integral» y nada más, no hay plan.
¿Puedo ver una auditoría tuya, aunque esté anonimizada?
No hace falta que te enseñe clientes. Sí puede enseñarte cómo trabaja. Si nunca ha entregado un documento, te va a entregar capturas de herramienta.
¿Quién hace el trabajo?
Es legítimo que una agencia tenga equipo. Lo que no es normal es que no sepas quién toca tu web, y que la persona con la que hablaste en la venta no vuelva a aparecer.
¿Cómo trabajas con mi desarrollador?
Casi todo el SEO técnico lo aplica alguien que toca el código. Si no tiene una respuesta clara para esto, los cambios se van a quedar en un documento.
Sobre el control y la propiedad
¿A nombre de quién van a estar Search Console y Analytics? A tu nombre. Siempre. El proveedor recibe acceso. Si te las crea desde su cuenta, el día que os separéis pierdes todo el histórico, y eso vale más que un mes de trabajo.
¿Qué me llevo si dejamos de trabajar juntos? Los cambios en tu web se quedan, son tuyos. Los documentos, también. Lo que hay que preguntar es si algo depende de una herramienta o de un plugin suyo que dejará de funcionar.
¿Hay permanencia? Si la hay, pregunta por qué. La respuesta honesta sería «porque los primeros meses invierto trabajo que se paga después», y eso es discutible. La respuesta mala es «es nuestra política».
Sobre los resultados
¿Qué me garantizas? La única respuesta correcta es: posiciones no, trabajo y transparencia sí. Nadie controla el algoritmo de Google.
¿Cómo vamos a medir que ha funcionado? Debe hablar de impresiones, de búsquedas concretas y, sobre todo, de contactos o ventas. Si solo habla de «visitas», está midiendo lo fácil, no lo importante.
¿Cuándo debería empezar a notarlo? Debe darte plazos distintos según el tipo de problema, y decirte qué señales verás antes que los resultados. Un «tres meses» genérico para todo es una frase hecha.
Sobre los límites
¿Qué NO vas a hacer? Es mi pregunta favorita y la que menos se hace. Un buen proveedor tiene líneas rojas y las dice: no compro enlaces, no publico contenido sin revisar, no toco producción sin copia de seguridad.
¿En qué caso me dirías que no te contrate? Si no se le ocurre ninguno, malo. Hay negocios cuyo problema no es de SEO, y decirlo a tiempo es parte del oficio. «A tiempo» quiere decir antes de presupuestar, así que esa respuesta debería ir por delante incluso de la explicación de cómo trabajo yo como consultor SEO.
La pregunta «¿qué no vas a hacer?» separa más que las otras once juntas. Quien tiene líneas rojas las dice sin pensar; quien no las tiene, improvisa una respuesta que suena a folleto.
Las respuestas, una a una
| Pregunta | Respuesta buena | Respuesta que descalifica |
|---|---|---|
| Qué harás el primer mes | Acciones concretas con nombre | «Optimización integral» |
| Quién hace el trabajo | Nombre y apellidos, y puedes hablar con esa persona | «Nuestro equipo» |
| A nombre de quién van las cuentas | Al tuyo, ellos con acceso | Al suyo, «para gestionarlo mejor» |
| Qué garantizas | Trabajo y transparencia; posiciones no | El primer puesto |
| Cómo se mide | Contactos, consultas concretas, impresiones | Visitas |
| Cuándo se nota | Plazos distintos por tipo de problema | «Tres meses» para todo |
| Qué no harás | Líneas rojas dichas sin pensar | Silencio, o «lo que haga falta» |
| Cuándo no me contratarías | Un caso concreto | «Siempre se puede hacer algo» |
Las respuestas que suenan bien y no dicen nada
Entre la respuesta buena y la que descalifica hay una zona intermedia donde se decide casi todo: la respuesta que suena profesional, dura medio minuto y, cuando intentas resumirla, no dice nada. Se reconoce por el patrón, no por el tono.
La manera de salir de esa zona es repetir la pregunta una vez, con otras palabras y sin disculparte por insistir. La segunda respuesta es la que cuenta: quien la tiene, la da más corta; quien no la tiene, la da más larga.
Las cinco respuestas que deberían hacerte salir por la puerta
Y una advertencia sobre el precio
El más barato suele salir caro por una razón concreta: para que las cuentas salgan, ese proveedor tiene que dedicarte muy pocas horas, y el SEO es un trabajo de horas.
Lo que se automatiza para abaratar —contenido en serie, enlaces de paquete— es justo lo que hoy hace daño. Cómo se forma un presupuesto realista lo cuento en cuánto cuesta el SEO.
Las preguntas que es mejor no hacer
Hay una lista que circula por ahí, parece exigente y empuja al proveedor a venderte justo lo que no te interesa: las que piden un número.
«¿Cuántos artículos publicáis al mes?» «¿Cuántos enlaces me vais a construir?» «¿Cuántas palabras clave me garantizáis?» Quien las oye entiende que lo vas a comparar por volumen, y contesta con volumen. El volumen es lo barato de producir y lo que menos mueve, así que preguntar por cantidad es, en la práctica, pedir cantidad.
Cambia la cifra por el criterio. En vez de cuántos artículos, «¿cómo decides sobre qué se escribe?». En vez de cuántos enlaces, «¿de dónde salen?». En vez de cuántas palabras clave, «¿cuáles, y por qué esas y no otras?».
La de los enlaces es la que más rápido separa, porque solo hay dos caminos y uno se paga caro tiempo después: cuál es cuál está en cómo se consiguen enlaces sin pagar por ellos.
La misma trampa aparece al final, con el seguimiento: pedir «un informe mensual» sin decir qué tiene que contener garantiza recibir páginas de gráficos que nadie lee. Qué debe llevar para que sirva de algo está en cómo leer un informe SEO, y conviene acordarlo antes de firmar, no el primer mes que llega uno inútil.
Cómo hacerlas sin que parezca un interrogatorio
Doce preguntas seguidas en una primera llamada intimidan, y un buen proveedor también está evaluando si quiere trabajar contigo. Hay una forma de hacerlas que funciona mejor.
Por escrito, después de la primera conversación. Un correo con las cinco que más importan deja constancia y da tiempo a contestar con calma. Las respuestas escritas dicen más que las improvisadas, y se pueden releer antes de firmar.
Las cinco que van en ese correo
Si solo puedes hacer cinco preguntas, que sean estas. Si en alguna te contestan con vaguedades o te garantizan posiciones, ya sabes bastante.
En orden de importancia, no en orden de lista. Empieza por las cuentas y por qué se hará el primer mes. Si esas dos van mal, las otras diez sobran.
Escuchando el tono además del contenido. Quien tiene el trabajo claro contesta rápido y concreto. Quien no, tarda, generaliza o cambia de tema hacia lo que sí quiere vender.
Y una última cosa: si el proveedor te hace preguntas a ti —sobre tu negocio, tus márgenes, qué cliente te interesa—, es buena señal. Quien no pregunta nada va a aplicar el mismo plan que a todos.
Las preguntas que van antes de llamar a nadie
Tres de las doce se contestan mal por culpa del cliente y no del proveedor. Conviene tenerlas resueltas antes de la primera llamada, porque cambian lo que se puede proponer.
¿Quién puede tocar la web, y en cuánto tiempo? Si cada cambio depende de una empresa externa que tarda tres semanas, eso condiciona el plan entero y hay que decirlo antes, no cuando el trabajo está parado esperando.
¿Quién decide y quién contesta? Buena parte del trabajo necesita datos que solo están dentro de tu empresa: precios, qué servicios interesan, qué cliente quieres y cuál no. Si nadie va a tener esos treinta minutos al mes, el resultado será genérico contrates a quien contrates.
¿Qué pasó con el anterior? Si vienes de una mala experiencia, contarla por delante ahorra meses. Si te la callas, el nuevo va a proponerte exactamente lo mismo que ya falló, porque no tiene forma de saberlo.
Cuándo estas preguntas sobran
Para una auditoría cerrada, las cinco que importan son las de la respuesta corta de arriba. Para una relación mensual, todas, y sin prisa: un proveedor que se incomoda con estas preguntas te está dando la información antes de cobrarte.
Qué tiene que quedar por escrito antes de firmar
Las buenas respuestas valen poco si luego el contrato dice otra cosa. Antes de firmar, comprueba que el documento recoge lo que te contestaron, con estas palabras o con otras:
Preguntas frecuentes
¿Estas preguntas sirven también para un consultor independiente?
Sí, todas, y conviene hacérselas igual. Que sea una sola persona no cambia lo que hay que saber: qué va a hacer, a nombre de quién quedan las cuentas, qué te llevas y qué no va a hacer. La única que cambia de sentido es la de quién hace el trabajo, que con un consultor ya sabes la respuesta.
¿Qué hago si me contestan bien a todo pero el precio es muy alto?
Pedir el desglose: qué horas van a cada cosa y por qué eso antes que otra cosa. Un precio alto con desglose claro es una decisión de inversión; uno sin desglose es una apuesta. Y compáralo con lo que cuesta no hacerlo, que es el número que casi nadie calcula.
¿Es mala señal que me pidan acceso a la web antes de dar precio?
Al contrario: es de las mejores señales que hay. Quien pide mirar la web antes de presupuestar está haciendo su trabajo, porque cualquier cifra dada sin mirar es inventada. Lo sospechoso es lo opuesto: precio cerrado sin haber visto nada.
¿Puedo pedir referencias de otros clientes?
Puedes, y un buen proveedor te dará alguna, aunque muchos clientes prefieren no aparecer y eso también es legítimo. Más útil que la referencia es ver un documento de trabajo real, aunque esté anonimizado: dice cómo piensa, y eso es lo que vas a comprar.
¿Y si ya he firmado y ahora me doy cuenta de que fallan varias?
Haz las preguntas igualmente, por escrito, y valora las respuestas. Pide desde ya que las cuentas pasen a tu nombre, que es lo más urgente. Y si hay permanencia, pregunta qué pasa si no se cumple lo acordado: una cláusula de permanencia no obliga a pagar por trabajo que no se hace.
Si quieres hacerme a mí estas doce preguntas, la primera llamada está para eso y no cuesta nada. Y si prefieres empezar por saber qué necesita tu web antes de contratar a nadie —a mí incluido—, eso es una auditoría: sale un documento que puedes usar con quien tú quieras. Para decidir entre formatos, consultor o agencia.
Si te está pasando
La primera llamada no cuesta nada y suele bastar para saber si tiene arreglo. Si tu caso no es para mí, te lo digo.





