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Diagnóstico

Rehacer la web o arreglar la que tienes: cómo decidirlo

Cinco preguntas para decidir si tu web necesita un rediseño completo o solo arreglos, y qué hacer para no perder posiciones si al final la rehaces.

Lectura 7 minPublicado Jesús Iturbide consultor SEO
En corto

Rehacer la web solo compensa si el problema es estructural: no se puede editar, no funciona en el móvil, es insegura o su arquitectura impide crear las páginas que necesitas. Si lo que falla es el contenido, los títulos o la organización, se arregla sobre lo que hay y sale mucho más barato. Y si al final se rehace, hay que auditar ANTES, no después.

Rehacer o arreglarEl árbol de decisión que uso antes de proponer una web nueva.¿Trae visitas hoy?No · rehacer sale más baratoSí · arreglar y no tocar las URLLa pregunta no es si la web es fea. Es si lo que tiene detrás vale la pena conservarlo.

Es una conversación cara: rehacer una web cuesta bastante más que arreglarla, y muchas veces se propone porque es más fácil de vender, no porque haga falta.

Estas son las preguntas que uso para decidirlo.

Las cinco preguntas

1. ¿Puedes editarla sin llamar a nadie?

Si para cambiar un párrafo hay que pedir presupuesto, la web es un problema operativo, no solo estético. Eso pesa mucho a favor de rehacerla, porque el SEO exige ir tocando cosas continuamente.

2. ¿Funciona bien en el móvil?

No «se ve»: funciona. ¿Se puede pulsar el teléfono? ¿Se lee sin ampliar? ¿Se envía el formulario? Si la respuesta es no y la plantilla no es adaptable, casi siempre sale más barato rehacer que remendar.

3. ¿Está actualizada y es segura?

Un gestor sin actualizar durante años, plugins abandonados, sin HTTPS. Esto no es debate de diseño: es riesgo. Y una web hackeada sí que hunde el posicionamiento.

4. ¿Su estructura te deja crecer?

Si necesitas cinco páginas de servicio y el sistema solo permite una página de «Servicios» con bloques, la arquitectura te está limitando. Se puede forzar, pero llega un punto en que sale más caro forzar que empezar.

5. ¿El problema es lo que dice o cómo está hecha?

Esta es la pregunta clave. Si el contenido no responde a lo que busca la gente, eso se arregla escribiendo, no rehaciendo. Una web nueva con los mismos textos posiciona exactamente igual de mal.

Cuándo NO hace falta rehacerla

  • Los títulos son malos. → Se cambian.
  • Faltan páginas de servicio. → Se crean.
  • Tienes canibalización. → Se resuelve eligiendo y redirigiendo.
  • Va lenta por las imágenes. → Se optimizan.
  • El diseño «está anticuado» pero funciona y convierte. → Cuidado: gusta poco a quien la mira todos los días, y funciona bien con quien la ve una vez.

En estos cinco casos, rehacer la web es gastar el presupuesto en lo que no falla y quedarse sin dinero para lo que sí.

Cuándo sí compensa

  • No se puede editar sin ayuda externa.
  • No es adaptable al móvil de verdad.
  • El gestor está desactualizado hasta el punto de ser inseguro.
  • La estructura impide crear las páginas que necesitas.
  • El coste de mantenerla ya supera al de una nueva.

Si la rehaces: el orden correcto

Aquí es donde se pierde dinero de verdad, y siempre por lo mismo: auditar después en lugar de antes.

  1. Audita la web actual antes de tocar nada. Qué páginas reciben visitas, cuáles tienen enlaces de fuera, qué textos posicionan. Eso es lo que hay que conservar.
  2. Guarda el listado completo de URLs. Sin él, después es adivinar.
  3. Diseña la estructura nueva a partir de lo que busca la gente, no del organigrama de la empresa.
  4. Prepara el mapa de redirecciones antes del lanzamiento, una fila por URL.
  5. Lanza con margen para vigilar. Nunca un viernes.

Los cinco fallos que hunden una migración y cómo se reparan están en migraciones SEO.

El error más caro de todos

Rehacer la web, tirar el contenido antiguo «porque estaba desfasado» y descubrir tres meses después que esos textos eran justamente los que traían las visitas.

Pasa muchísimo. Y tiene arreglo, pero cuesta bastante más que haberlo mirado antes.

La respuesta corta

Si dudas, arregla. Es más barato, es reversible y en dos meses sabrás si el problema era ese. Rehacer siempre estará disponible después, y llegarás con mucha más información sobre qué necesitas de verdad.


Si quieres una opinión antes de decidir, la primera llamada está para eso. Y si prefieres un diagnóstico escrito de la web actual antes de gastar en una nueva, es exactamente lo que hace una auditoría SEO: el mejor momento para hacerla es justo antes del rediseño.

Si te está pasando

La primera llamada no cuesta nada y suele bastar para saber si tiene arreglo. Si tu caso no es para mí, te lo digo.

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