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Diagnóstico

SEO para webs pequeñas: qué hacer cuando el presupuesto es corto

Qué hacer primero cuando no hay dinero para una estrategia completa: las siete acciones de más retorno, en orden, y cuáles puedes hacer tú.

Lectura 8 minPublicado Jesús Iturbide consultor SEO
En corto

Con poco presupuesto el orden lo es todo: primero quitar lo que impide indexar, luego la ficha de Google si trabajas en una zona, después los títulos de las páginas, después una página propia para tu servicio principal, y solo entonces contenido. Las cuatro primeras las puede hacer el propio dueño en un par de tardes; lo que conviene pagar es el diagnóstico que dice cuál de ellas te está frenando a ti.

«No tengo presupuesto para SEO» suele significar «no tengo presupuesto para una iguala mensual». Son cosas distintas, y confundirlas hace que muchos negocios no hagan nada durante años.

Con poco dinero se puede avanzar bastante, pero solo si se hace en el orden correcto. Este es el orden que yo seguiría.

1. Comprobar que Google puede ver tu web (gratis, una tarde)

Es lo primero siempre, porque si esto falla, todo lo demás es tiempo perdido.

Verifica tu web en Search Console —es gratis y es la única forma de ver tus datos reales— y mira el informe de páginas: te dirá cuáles están indexadas y cuáles no, y por qué.

Busca también site:tudominio.com en Google y comprueba que están tus páginas importantes. Si falta la página de tu servicio principal, ahí tienes tu prioridad número uno y no cuesta dinero arreglarla.

2. La ficha de Google, si trabajas en una zona (gratis, medio día)

Para un negocio local es, con diferencia, lo que más rendimiento da por hora invertida.

Reclama la ficha, completa horarios, servicios y zona de trabajo, sube fotos reales —no de banco de imágenes—, y pide reseñas a los clientes con los que la relación es buena. Nada de esto requiere un profesional.

Si tu negocio vive de gente que está cerca, esto puede traer más consultas que un año de blog.

3. Los títulos de tus páginas (gratis, un par de horas)

El título es lo que se lee en azul en los resultados. En muchas webs pequeñas dice «Inicio» o el nombre de la empresa, que no lo busca nadie.

Cámbialos para que digan qué resuelve la página y dónde: el servicio y la zona. Es un cambio de minutos por página que puede subir los clics sin cambiar de posición.

Haz lo mismo con la descripción: no posiciona, pero es el texto que decide si te hacen clic a ti o al de arriba.

4. Una página propia para tu servicio principal (gratis si la escribes tú)

Si tienes un solo servicio del que vives, merece una página entera: qué problema resuelve, cómo trabajas, qué incluye y qué no, cuánto cuesta más o menos, y las preguntas que te hacen siempre.

Esta única página suele valer más que veinte artículos de blog, porque es la que responde a la búsqueda de quien va a contratar.

5. Enlazar por dentro (gratis, una hora)

Desde tu página principal, enlaza a esa página de servicio con un texto que diga de qué va. Desde cualquier contenido relacionado, igual.

Es la señal más barata que existe para decirle a Google qué es importante en tu web, y casi nadie la usa.

6. Coherencia de tus datos (gratis, un rato)

El mismo nombre, el mismo teléfono y la misma dirección en tu web, en tu ficha de Google y en los directorios donde estés. Las incoherencias restan en local y arreglarlas no cuesta nada.

7. Y ahora sí, contenido (aquí empieza el gasto)

Solo cuando lo anterior está hecho. Y no un artículo semanal: un artículo al mes que responda a una pregunta que te hacen tus clientes de verdad, con un enlace a la página de servicio correspondiente.

Doce artículos útiles al año valen más que cincuenta escritos por escribir.

Qué conviene pagar cuando hay poco

Si solo puedes gastar una vez, gástalo en saber qué te frena a ti. No en horas de ejecución a ciegas.

Un diagnóstico te dice cuál de los siete puntos anteriores es tu cuello de botella, y evita el gasto más común en pequeñas empresas: pagar durante meses por contenido cuando el problema era que media web no estaba indexada.

Lo segundo que compraría, si queda presupuesto, es la escritura de la página de servicio principal. Es la página que trabaja todos los días.

Lo que no compraría

  • Igualas mensuales sin plan escrito. Si no puedes leer qué se va a hacer y en qué orden, no sabes qué estás pagando.
  • Paquetes de enlaces. Es el gasto que más riesgo trae por lo poco que aporta.
  • Rehacer la web como primera medida, sin diagnóstico. A veces hace falta, pero es una conclusión, no un punto de partida.
  • Herramientas de pago para una web pequeña. Search Console cubre casi todo lo que necesitas al principio, y es gratis.

Una cuestión de expectativas

Con poco presupuesto, el resultado razonable no es competir por la búsqueda más grande de tu sector. Es aparecer bien en las búsquedas concretas de tu zona y de tu especialidad, que son menos pero traen clientes que compran.

Ese objetivo sí está al alcance de casi cualquier negocio pequeño, y buena parte del camino no cuesta dinero: cuesta orden.

Si quieres empezar sabiendo dónde está tu freno, es justo lo que resuelve una auditoría SEO: una sola inversión que ordena todo lo que viene después.

Si te está pasando

La primera llamada no cuesta nada y suele bastar para saber si tiene arreglo. Si tu caso no es para mí, te lo digo.

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