El horario, el teléfono y la dirección: los tres datos que más fallan
Los tres datos básicos que casi todos los negocios locales tienen mal en algún sitio, por qué eso cuesta llamadas y cómo dejarlos coherentes en una tarde.
Nombre, dirección y teléfono deben ser idénticos en tu web, tu ficha de Google, tus redes y los directorios donde estés. Cuando no coinciden, Google duda y el cliente también. Los fallos más caros son el horario sin actualizar en festivos, el teléfono puesto como imagen y una dirección antigua olvidada en un directorio.
Dos peleas distintas
El mapa
- Dónde está quien busca
- Tu ficha de empresa
- Reseñas y respuestas
- Categoría y horario
Los resultados normales
- Lo que dice tu web
- Quién te enlaza
- Cómo está construida
- Qué responde cada página
Se puede ganar una y perder la otra. Y a un negocio local le suele dar de comer la del mapa.
Son tres datos que cualquiera diría que tiene bien. En la práctica, casi ningún negocio los tiene coherentes en todas partes, y eso cuesta llamadas todos los meses.
En la jerga del SEO local se llaman datos NAP, y son lo primero que se revisa en cualquier negocio con local: antes que el contenido, antes que los enlaces, antes que nada. Pídeselo a quien te haga la consultoría SEO en Pamplona: que compruebe, por ejemplo, si tu horario de San Fermín dice lo mismo en la ficha que en la web.
Por qué importa que coincidan
Google cruza información de muchas fuentes para decidir que tu negocio es real y está donde dice. Cuando encuentra tres teléfonos distintos y dos direcciones, no te penaliza: duda. Y en una lista de tres huecos en el mapa, la duda te deja fuera.
El cliente hace lo mismo. Si llama al número que salió en un directorio y no contesta nadie, no prueba con el segundo: llama al siguiente negocio.
El horario
El fallo más caro de los tres, porque afecta directamente a las búsquedas de urgencia: Google prioriza lo que está abierto ahora.
Hay negocios con dos horarios que son verdad a la vez. Un coworking con acceso libre atiende en horario de oficina y deja entrar con tarjeta a cualquier hora: en la ficha va el de atención, y el acceso con tarjeta se cuenta en la web.
El teléfono
Y un solo número principal. Si tienes varios, elige el que siempre se contesta y usa ese en la ficha, la web y los directorios. Cuidado con los números antiguos de tarificación especial: si en la web tienes uno de hace años y en la ficha el fijo, ya hay dos versiones de la verdad circulando.
La dirección
Escrita igual en todas partes, con el mismo formato. Si es «Calle Ejemplo, 12, 2.º B», que no aparezca en otro sitio como «C/ Ejemplo 12, 2B».
Y sobre todo: si te mudaste, cámbiala en todos los sitios donde esté. La dirección vieja olvidada en un directorio es de las cosas que más ensucian y de las que menos se revisan. Si no tienes local abierto al público, se puede ocultar y trabajar por zona de servicio en la ficha.
Los tres datos, dónde fallan
| Dato | Dónde suele fallar | Qué cuesta | Cómo se arregla |
|---|---|---|---|
| Horario | Festivos, partido, vacaciones, y distinto en la web y en la ficha | Gente en una puerta cerrada y reseñas de una estrella | Horarios especiales con antelación, el mismo en todos los sitios |
| Teléfono | Como imagen, varios números, uno antiguo en un directorio | Llamadas que no llegan | Texto pulsable y un solo número principal |
| Dirección | Formatos distintos, la antigua olvidada tras una mudanza | Google duda y te deja fuera del mapa | Un formato, y la mudanza corregida en cada sitio |
| Nombre | Con la ciudad y el servicio añadidos en la ficha | Suspensión de la ficha | El nombre real, el del rótulo |
El de propina: el nombre
Usa el nombre real de tu negocio, el mismo en todas partes. Nada de «Ejemplo, Fontanería Pamplona 24h» en la ficha si tu negocio se llama «Fontanería Ejemplo»: va contra las normas de Google y es motivo de suspensión, y una suspensión cuesta mucho más de lo que aportaba la palabra.
La ciudad va en la dirección; el servicio, en la categoría. El nombre es el del rótulo.
Que no haya que adivinarlos: los datos en el código de la web
Un dato correcto puede seguir dando guerra si está escrito de una forma que obliga a interpretarlo. El teléfono dentro de una imagen es el caso extremo, pero hay más: el horario metido en un gráfico de la página de contacto, la dirección partida en cuatro cajas de diseño, el prefijo en un sitio y el resto del número en otro.
La forma sencilla de arreglarlo es escribir los tres datos en texto plano y seguidos, en el pie y en la página de contacto, y marcarlos además con datos estructurados de negocio local. Eso último es un bloque de código que dice sin ambigüedad cuál es el nombre, cuál la dirección, cuál el teléfono y cuáles los horarios. No hace que subas: hace que no haya nada que adivinar. Cuáles merecen el trabajo y cuáles solo dan trabajo, en datos estructurados.
Y ojo con una trampa de WordPress: bastantes temas y plugins de contacto generan su propio bloque de datos con lo que se rellenó al instalarlos hace tres años. Cambias el teléfono en el pie, lo das por hecho, y la web sigue publicando el viejo justo donde solo lo lee Google.
Cómo revisarlo en una tarde
Busca el nombre de tu negocio en Google
Y anota todos los sitios donde apareces: tu web, la ficha, redes, directorios, portales de tu sector, la web de tu asociación. Busca también el nombre con la dirección antigua entre comillas, si te mudaste.
Apunta qué teléfono, dirección y horario sale en cada uno
En una hoja, una fila por sitio. Aparecerán versiones que no sabías que existían.
Decide cuál es la versión buena
Un teléfono, un formato de dirección, un horario con sus especiales. Es la versión que va a todas partes.
Corrígelos todos
Empezando por la ficha de Google y la web, que son los que más se miran, y siguiendo por los directorios. Los que no puedas corregir, pide la baja.
Guarda esa versión escrita en algún sitio
Para que la próxima vez que cambie algo se cambie en todos a la vez. Es el paso que evita volver a estar igual dentro de dos años.
Dónde más viven tus datos sin que lo sepas
En los directorios donde te diste de alta hace años y olvidaste. En la web de tu asociación o de tu colegio profesional. En portales de tu sector que copian datos de otros. En fichas duplicadas de Google que alguien creó, un empleado, un cliente, un antiguo proveedor. En tus propias redes, con el teléfono de cuando abriste. Y en el pie de tu web, que nadie mira y todo el mundo copia.
La búsqueda del nombre los saca casi todos. Los que no salen, los encuentra una búsqueda del teléfono antiguo entre comillas.
La ficha duplicada que no sabes que tienes
De todas las versiones sueltas de tus datos, la que más daño hace es una segunda ficha de Google del mismo negocio. No la creaste tú: las hay que nacen de un empleado que quiso ayudar, de un antiguo proveedor, de una mudanza que dejó viva la dirección anterior, o de que Google juntó datos de terceros y dio por hecho que allí había un negocio.
El daño es doble. Las reseñas se reparten entre las dos y ninguna llega a tener las que el negocio se ha ganado de verdad. Y Google se encuentra con dos direcciones o dos teléfonos para el mismo nombre, que es exactamente la duda que deja a un negocio fuera de los tres huecos del mapa.
Se buscan en Maps por el nombre, por la dirección antigua y por el teléfono viejo. Cuando aparece una que no controlas, el camino es reclamarla y pedir que se fusione con la buena, porque la fusión conserva las reseñas; si es un local donde ya no estás, se marca como cerrado permanentemente en vez de borrarlo.
Con los agregadores que copian datos unos de otros pasa lo mismo en pequeño: corregir el sitio original importa más que corregir la copia, porque la copia se vuelve a generar sola.
Dos locales, sin local, o el negocio en casa
La regla de un teléfono y una dirección se complica en cuanto hay más de una sede, y es donde más se improvisa.
Con dos locales, cada uno lleva su ficha, su dirección y, si se puede, su teléfono, y cada uno necesita una página propia en la web con sus datos escritos, a la que apunte su ficha. Lo que no funciona es una sola página de contacto con las dos direcciones juntas y las dos fichas apuntando ahí: las señales se mezclan y ninguna de las dos queda clara. El montaje entero está en tienes varias sedes en Navarra.
Si trabajas a domicilio y no tienes local abierto al público, la dirección se oculta en la ficha y se declara zona de servicio. Ocultarla no te saca del mapa: te coloca según la zona que hayas declarado. Lo que sí hace daño es inventarse una dirección, o poner la de casa de un socio, y que un cliente se plante allí. Cómo se trabaja así, en negocios sin tienda física.
Y esto, ¿cuánto cuesta en llamadas?
Es la pregunta justa, porque corregir ocho sitios es una tarde de trabajo y conviene saber qué se gana. La respuesta honesta: antes no se puede calcular, después sí se puede ver, y con datos que ya tienes.
El panel de tu ficha de Google guarda cuántas veces han pulsado en llamar, en cómo llegar y en la web, mes a mes. Anota esas tres cifras antes de tocar nada y vuelve a mirarlas un mes después. No es una medición fina, porque la estacionalidad manda, pero un teléfono que pasa de imagen a enlace pulsable se nota en la primera de las tres.
En la web, lo que interesa saber es cuántas llamadas salen de ahí, y eso no lo dice Analytics por su cuenta: se marca el enlace del teléfono como conversión, que está explicado en cómo medir cuántas llamadas te trae la web.
Lo que no se puede medir es lo que no llegó a pasar: quien llamó al número antiguo, no obtuvo respuesta y llamó al siguiente de la lista. Esas no salen en ningún panel, y son las que más caras acaban siendo.
Qué cambiar y qué no
Un caso: los tres teléfonos
Preguntas frecuentes
¿Cuántas veces al año tengo que revisar estos datos?
Cada vez que cambie algo, el mismo día y en todos los sitios a la vez, y una revisión completa al año buscando tu nombre en Google y anotando dónde apareces. Lo que evita volver a estar igual dentro de dos años es guardar la versión buena escrita en algún sitio.
¿Puedo poner «24 horas» en el horario de la ficha si atiendo el teléfono siempre?
Solo si de verdad atiendes las veinticuatro horas: el horario de la ficha es el del negocio, no una promesa de marketing, y Google prioriza lo que está abierto ahora. Si atiendes de noche solo por teléfono, se dice así en la web. Un «abierto» que no lo está es una reseña de una estrella.
Tengo un número antiguo de tarificación especial en algunos sitios. ¿Qué hago?
Sustituirlo por el fijo o el móvil que siempre se contesta, en todos los sitios donde esté, y elegir un solo número principal para la ficha, la web y los directorios. Un número de tarificación especial de hace años en la web y el fijo en la ficha son dos versiones de la verdad circulando.
¿Puedo poner la ciudad y el servicio en el nombre de la ficha?
No: el nombre de la ficha es el nombre real del negocio, el mismo que en el rótulo y en la web. «Fontanería Ejemplo Pamplona 24h» cuando el negocio se llama «Fontanería Ejemplo» va contra las normas de Google y es motivo de suspensión. La ciudad va en la dirección; el servicio, en la categoría.
Me mudé hace dos años. ¿Dónde puede quedar la dirección vieja?
En los directorios donde te diste de alta y olvidaste, en la web de tu asociación, en portales de tu sector, en fichas duplicadas de Google que alguien creó. Se encuentra buscando el nombre del negocio y la dirección antigua entre comillas, y se corrige o se pide la baja en cada uno.
Horario, teléfono y dirección se revisan en cada sitio donde aparecen, empezando por la ficha y la web, dentro del SEO para empresas. La ficha, que es donde más se miran, está en la guía de la ficha de empresa en Google; los directorios donde se esconden las versiones viejas, en directorios locales de Navarra: cuáles suman y cuáles son ruido. Y si con todo coherente sigues sin aparecer, por qué tu negocio de Navarra no sale en el mapa de Google y qué decide a quién le sale tu negocio al buscar cerca.
La primera llamada no cuesta nada y suele bastar para saber si tiene arreglo. Si tu caso no es para mí, te lo digo.
