Fichas de producto: cómo escribirlas para que vendan y posicionen
La descripción del fabricante la tienen todas las tiendas que venden esa marca. Qué escribir en su lugar, en qué orden y qué datos deciden de verdad la compra.
Una ficha con la descripción del fabricante es idéntica a la de todas las tiendas que venden esa marca, así que no distingue a nadie. Lo que vende es otra cosa: para quién es y para quién no, medidas y datos comprobables, qué incluye, cuánto tarda en llegar y qué pasa si no encaja.
Cómo una tienda genera páginas infinitas
/camisetas+ color+ talla+ marca+ precio
- 2.400 URL para 30 productos, compitiendo entre sí
Cada filtro multiplica.
Es el trabajo más repetitivo de una tienda y el que más se delega en el proveedor, con el resultado de que miles de tiendas publican exactamente el mismo texto y ninguna consigue nada con él.
Escribir fichas de producto que vendan no exige talento literario: exige contestar por escrito lo que preguntaría alguien en un mostrador.
Lo que decide la compra
El orden que funciona
Una frase que sitúe
Qué es y para quién, en una línea. Quien llega desde una búsqueda necesita confirmar en dos segundos que está en el sitio correcto.
Para quién no es
El dato que más confianza genera y el que nadie escribe. Ahorra devoluciones y crea clientes que vuelven.
Los datos comprobables
Medidas, peso, materiales, consumo, compatibilidades. En tabla, que se consulta mejor que en párrafo.
La comparación
Con el modelo superior y el inferior de tu propio catálogo, diciendo cuándo compensa cada uno.
Lo práctico de la compra
Plazo, envío, montaje si lo hay, garantía y devolución.
Las preguntas frecuentes de ese producto
Las que llegan por correo o por teléfono, respondidas ahí mismo.
Lo que no hace falta
No hace falta un texto largo: hace falta un texto útil. Una ficha de trescientas palabras que responde a las seis preguntas vende más que una de mil que repite adjetivos del fabricante. Y no hace falta reescribir tres mil fichas: hace falta hacerlo bien en las que venden y en las que se comparan antes de comprar.
Las fotos y el vídeo
| Elemento | Qué aporta | Error habitual |
|---|---|---|
| Fotos propias del producto real | Confianza: se ve lo que llega | Usar solo las del fabricante, iguales en todas partes |
| Foto con referencia de tamaño | Resuelve la duda de la escala | Fondo blanco sin nada al lado |
| Detalle de material o acabado | Sustituye al tacto | Solo el plano general |
| Producto en uso | Ayuda a proyectarse usándolo | Bodegón perfecto sin contexto |
| Vídeo corto de treinta segundos | Resuelve montaje y funcionamiento | Vídeo de cinco minutos que nadie ve |
| Texto alternativo descriptivo | Accesibilidad y contexto | Dejarlo vacío o poner solo la marca |
Lo que dice la ley
El peso variable y otros casos especiales
En productos que se cortan, se pesan o se fabrican a medida, hay que explicar cómo se calcula el precio final antes de llegar al pago. Descubrir un ajuste en el último paso es la causa más común de carrito abandonado en esos sectores.
Lo mismo con los productos que exigen instalación, con los que tienen plazo de fabricación y con los que necesitan comprobar compatibilidad: cuanto antes se diga, menos consultas inútiles y menos devoluciones.
Cuáles reescribir primero
El texto de la categoría va antes
Si hay que elegir, la categoría rinde más: sobrevive al catálogo, atrae a quien todavía no sabe qué modelo quiere y sigue trabajando cuando los productos que hay dentro han cambiado tres veces.
Las fichas son la segunda capa, y se hacen sobre las que de verdad venden. Hacerlo al revés, reescribir mil fichas con las categorías vacías, es el error de reparto de esfuerzo más común en una tienda.
Un caso: veinte fichas y una tarde de fotos
Cómo se escriben cien fichas sin morir en el intento
El problema práctico de todo esto es el volumen: nadie tiene tiempo de escribir con cariño ochocientas fichas, y por eso se acaba dejando el texto del proveedor en todas.
Lo que funciona es un sistema en tres niveles. El primero, las veinte o treinta que concentran la venta: esas se escriben una a una, con todo lo dicho. El segundo, las que pertenecen a familias homogéneas: se escribe una plantilla de estructura, con los apartados fijos, y se rellena con los datos propios de cada producto, que suelen estar en una hoja. No es copiar y pegar, es tener un esqueleto común y datos distintos, y el resultado es infinitamente mejor que el texto del fabricante. Y el tercero, el resto, que vive dentro de una categoría bien escrita sin ficha propia trabajada.
Con miles de referencias, como en una ferretería con el catálogo infinito del proveedor, ese tercer nivel es casi todo, y el peso lo llevan las categorías bien escritas.
La segunda parte se puede acelerar con herramientas, con una condición: los datos los pones tú y alguien revisa el resultado. Una descripción generada a partir de tus medidas reales, tu uso recomendado y tus condiciones es contenido propio; una generada a partir del nombre del producto es otro texto genérico más, y no habrás resuelto nada.
Y una regla de mantenimiento: cada vez que llega una pregunta por correo sobre un producto, esa respuesta se añade a su ficha. En un año, las fichas de lo que más se vende acaban respondiendo todo lo que la gente pregunta, sin que nadie haya tenido que sentarse a escribirlas de golpe.
Qué mediría
Las devoluciones por producto y su motivo, además de las ventas. Es el indicador que dice si la ficha está describiendo bien: cuando el motivo más repetido es «no era lo que esperaba», el problema no es el producto, es lo que se escribió sobre él.
Preguntas frecuentes
¿Por qué no vale la descripción del fabricante?
Porque la tienen, palabra por palabra, todas las tiendas que venden esa marca, así que no distingue a nadie. Y porque está escrita para vender la marca, no para resolver la duda de quien compra: nunca dice para quién no es el producto ni cómo se compara con el modelo de al lado.
¿Cuánto texto necesita una ficha?
El que haga falta para responder seis preguntas: qué es y para quién, para quién no, los datos comprobables, la comparación con modelos cercanos, las condiciones de compra y las dudas frecuentes. Trescientas palabras útiles venden más que mil repitiendo adjetivos.
¿Tengo que reescribir todo el catálogo?
No: las que más venden, las que más margen dejan, las que generan devoluciones y las que se comparan antes de comprar. El resto puede vivir con la información básica dentro de una categoría bien escrita. Reescribir mil fichas con las categorías vacías es invertir el esfuerzo.
¿Qué dato aumenta más la confianza?
Decir para quién no es el producto. Es el que nadie escribe, el que más credibilidad da y el que menos devoluciones genera, porque evita la compra equivocada. Junto a él, las medidas reales y una foto con referencia de tamaño resuelven la mayoría de las dudas.
¿Qué información es obligatoria?
Precio final con impuestos, gastos de envío, plazo de entrega, derecho de desistimiento con su plazo y procedimiento, garantía legal e identidad del vendedor. No es letra pequeña: es justo lo que busca quien duda, así que ponerlo visible cumple y ayuda a vender a la vez.
Decidir qué categorías y qué fichas van primero es la decisión que más pesa en el SEO de una tienda online; en PrestaShop, con sus combinaciones y facetas, SEO para PrestaShop. Por qué la categoría rinde más que la ficha se explica en la intención de búsqueda, y por qué el texto copiado no compite, en por qué subir contenido no basta para posicionar. Si tu tienda no aparece pese a tener catálogo, una auditoría SEO.
La primera llamada no cuesta nada y suele bastar para saber si tiene arreglo. Si tu caso no es para mí, te lo digo.
