Qué es la autoridad de dominio y cuánto deberías fiarte de ella
Qué mide la autoridad de dominio, quién la calcula, por qué Google no la usa y para qué sirve realmente cuando se interpreta bien.
La autoridad de dominio es una nota de 0 a 100 que inventaron herramientas privadas para estimar la fuerza de un sitio a partir de sus enlaces. Google no la usa ni la reconoce: es una estimación de terceros, no un dato del buscador. Sirve para comparar competidores a grandes rasgos y para descartar sitios basura; no sirve para saber si tu proyecto va bien ni para justificar una factura.
Es probablemente la métrica más citada del SEO y una de las peor entendidas. Conviene aclarar qué es exactamente, porque se usa para justificar decisiones que no aguanta.
Qué es
Es una puntuación, normalmente de 0 a 100, que calcula una herramienta privada para estimar cuánta fuerza tiene un dominio en los buscadores. Cada herramienta tiene la suya, con su nombre y su fórmula, y se basan sobre todo en la cantidad y la calidad de los enlaces que apuntan al sitio.
La escala no es lineal: subir de 20 a 30 es mucho más fácil que subir de 60 a 70, igual que en cualquier medida logarítmica.
Lo que hay que tener claro
Google no la usa. No es una métrica del buscador. Es una estimación externa hecha con los datos que esa herramienta ha podido rastrear por su cuenta, que nunca son todos.
Cada herramienta da un número distinto para el mismo dominio, porque cada una ha visto una parte diferente de la web y pondera a su manera. No tiene sentido comparar la nota de una con la de otra.
No es una nota de calidad. No mide si tu contenido es bueno, si tu web es rápida ni si respondes bien a lo que se busca. Mide enlaces, en esencia.
Entonces, ¿para qué sirve?
Tiene dos usos legítimos, los dos comparativos.
Para situarte frente a tu competencia. Si los cinco resultados que salen por encima de ti tienen una nota parecida a la tuya, tu problema no es de fuerza: es de página, de contenido o de intención. Si están muy por encima, tienes un problema de autoridad y el camino es más largo.
Para descartar enlaces malos. Si alguien te ofrece publicar en un sitio con nota muy baja, muchos enlaces salientes y contenido de relleno, la métrica te ahorra tiempo. No prueba que un enlace sea bueno, pero ayuda a ver cuál es claramente malo.
Para qué no sirve
- Para medir tu progreso mensual. Se mueve despacio, a saltos, y puede subir sin que tu negocio note nada.
- Como objetivo. «Subir la autoridad a 40» no es un objetivo de negocio; es un objetivo de una herramienta.
- Para comparar sectores distintos. En algunos sectores todo el mundo tiene notas bajas, y ahí una nota baja no es una desventaja.
- Para justificar un trabajo. Un informe que presenta la subida de la autoridad como resultado principal está eligiendo la métrica que mejor le queda, no la que responde si entra más trabajo.
Lo que sí conviene mirar de los enlaces
Si el interés es la autoridad, la pregunta útil no es qué nota tienes, sino:
¿De cuántos dominios distintos te enlazan? Veinte enlaces de un mismo sitio valen mucho menos que cinco de cinco sitios diferentes.
¿Son sitios que tienen que ver contigo? Un enlace desde una asociación de tu sector, un proveedor, un medio local o un cliente que te menciona vale más que cien de un directorio genérico.
¿Los conseguiste o los compraste? Los enlaces comprados en redes de blogs son el atajo que más problemas trae, y son detectables.
¿Te enlazan por algo real? Patrocinar algo local, publicar un dato que otros citan, colaborar con alguien: eso genera enlaces que no se caen al mes siguiente.
El caso de las webs locales
En un negocio que trabaja en una ciudad o una comarca, la autoridad importa bastante menos de lo que se supone. Google, para las búsquedas locales, pondera mucho la proximidad, la ficha de empresa y las señales de que ese negocio existe físicamente donde dice.
He visto webs modestas por encima de sitios con mucha más autoridad, sencillamente porque respondían mejor a una búsqueda local concreta.
Eso significa que en un negocio local el esfuerzo rinde más en la ficha, en las páginas de servicio bien hechas y en las señales locales que en perseguir enlaces.
En resumen
Úsala como se usa un termómetro en la calle: te dice si hace frío en general, no si tú vas bien abrigado.
Y si en un informe la autoridad de dominio es la métrica estrella, pide las otras: clics orgánicos, consultas nuevas, posiciones de las búsquedas que dan dinero y contactos. Esas cuatro cuentan la verdad.
Si quieres saber si lo que te frena es autoridad o es tu propia web —que en la mayoría de los casos que veo es lo segundo— eso se resuelve mirando ambas cosas juntas en una auditoría SEO.
La primera llamada no cuesta nada y suele bastar para saber si tiene arreglo. Si tu caso no es para mí, te lo digo.