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Correduría de seguros: la búsqueda comparativa y cómo ganarla

Contra los comparadores no se gana por precio. Se gana explicando lo que el comparador esconde: coberturas, exclusiones y qué pasa el día del siniestro.

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En corto

Los comparadores dominan la búsqueda de precio y ahí no hay batalla. La que sí se puede ganar es la de después: quien ya tiene una póliza y busca si le cubre algo, qué significa una franquicia o qué hacer cuando le han denegado un siniestro. Ahí gana quien explica bien, y ese es el terreno natural de una correduría.

Una correduría local compite contra comparadores con presupuestos publicitarios enormes y contra las aseguradoras directas. En «seguro de coche barato» no hay nada que hacer.

Pero esa no es la única búsqueda del sector, ni la más valiosa. El SEO de una correduría de seguros se juega en las búsquedas que el comparador no puede responder.

El calendario de quien se plantea cambiar de seguro

Casi nadie se levanta un martes con ganas de mirar seguros. La búsqueda aparece cuando ha pasado algo, y ese algo suele ser una de cinco cosas. Saber en cuál está quien lee cambia la página que le hace falta.

La carta de renovación. Llega con un importe distinto al del año anterior y con una fecha de vencimiento delante. Quien la recibe escribe «cuándo puedo cambiar de compañía», «con cuánto tiempo hay que avisar», «me han subido el seguro al renovar». Es una búsqueda con plazo: esa persona tiene unas semanas y lo sabe.

Una compra. Coche nuevo, primera vivienda, una moto. Aquí todavía no se busca a quién contratar, sino qué tipo de seguro toca y qué es obligatorio.

Un negocio que abre o que cambia. «Qué seguro necesita un bar», «responsabilidad civil para autónomos», «seguro obligatorio» con el nombre de la actividad. Poca competencia, mucha intención y una decisión que no se toma en un portal de precios.

Un siniestro que ha ido mal. «Me han denegado el parte», «cómo reclamar a mi compañía». Quien escribe eso ya no está comparando nada: quiere que alguien le explique qué puede hacer.

Un cambio de vida. Un hijo, una mudanza, una herencia, un negocio que se traspasa. Se busca por la situación, no por el ramo, y casi nadie tiene escrita esa página.

Las dos primeras tienen calendario, y la página tiene que existir antes del vencimiento, no ese día: una página nueva tarda semanas en colocarse, que es justo el motivo para planificar el contenido con meses de antelación.

Las búsquedas que sí se pueden ganar

Comparador y correduría

El comparadorLa correduría
Búsqueda que gana«Seguro de coche barato»«Me han denegado el siniestro», «seguro para mi taller»
Qué enseñaPreciosCoberturas, exclusiones y qué pasa el día del siniestro
A quién representaA quien paga por aparecerAl cliente
Qué hace tras contratarNadaGestiona el parte y pelea con la compañía si hace falta
Lo específicoMalBien, si se escribe
EmpresaCasi nadaTodo el margen
La web de la correduría tiene que hablar de la columna de la derecha. La mayoría intenta parecerse a la de la izquierda, y ahí pierde.

El argumento que se puede explicar y casi nadie explica

Mucha gente no sabe qué es una correduría, ni la diferencia con un agente de una sola compañía, ni con el comparador. Explicarlo bien, qué significa que trabajas con varias aseguradoras, quién te paga, a quién representas, es contenido útil y es tu mejor argumento comercial, porque la mayoría de la gente elige sin saberlo.

Y hay una parte que es oro: qué pasa cuando hay un siniestro. Quien ha contratado por internet y ha tenido un problema descubre que no hay nadie al otro lado. Contar cómo se gestiona un parte desde una correduría, con quién habla el cliente y qué se hace si la compañía se resiste, vale más que cualquier comparativa de precio.

Por qué alguien llama en vez de hacer clic

Es la pregunta de fondo del sector: si hay un portal que devuelve un precio en dos minutos, ¿por qué descuelga nadie el teléfono?

Por cuatro motivos que se repiten. Porque su caso no cabe en el formulario: un local con vivienda encima, un coche antiguo, una actividad que el desplegable no contempla, una comunidad con piscina. Porque ya le pasó algo con una póliza contratada a distancia y descubrió que no había nadie al otro lado el día del parte. Porque no entiende lo que va a firmar y quiere que alguien se lo explique con sus palabras. Y porque quiere una cara, sobre todo cuando el seguro es de salud, de vida o del negocio del que vive.

Ninguno de los cuatro llama para que le hagan algo más barato. Llaman para que alguien se haga cargo. Eso es exactamente lo que una web puede decir por escrito y casi ninguna dice, porque está ocupada intentando parecerse a un portal de precios.

En la práctica son dos cosas muy concretas. Que el teléfono esté arriba y se marque de un toque desde el móvil, con el horario al lado y, si se puede, con quién contesta. Y que cada página de ramo termine diciendo qué situaciones conviene consultar antes de firmar, que es lo que hace que alguien pregunte en lugar de contratar a ciegas.

Y si quieres saber si la web está trayendo consultas, hay que contar la llamada y no solo el formulario: cuántas llamadas te trae la web de verdad.

Los límites, que aquí son estrictos

Los datos, que aquí son sensibles

Un formulario de presupuesto de salud o de vida recoge datos de salud. Uno de coche recoge datos personales y de conducción. Y en seguros, esos datos suelen compartirse con varias compañías para cotizar.

Eso exige base legal clara, información honesta de qué se hace con los datos y con quién se comparten, y un canal seguro. Es una parte del trabajo que no se ve en la web y que en una inspección sí, y conviene resolverla con quien lleve el cumplimiento de la correduría.

La estructura de la web

  1. Una página por ramo, no un listado

    Auto, hogar, salud, vida, decesos, comercio, responsabilidad civil, comunidades. Cada una explica coberturas, exclusiones habituales y qué pasa el día del siniestro.

  2. Una página por caso específico donde tengas conocimiento real

    Seguro para autónomos de una actividad concreta, para talleres, para hostelería, para transportistas. Ahí hay muy poca competencia y el comparador no llega.

  3. Una página de siniestros

    Qué hacer si tienes uno, cómo se declara, en qué plazos, qué documentación. Se busca en el peor momento y quien la encuentra se acuerda.

  4. Una página de «qué es una correduría»

    Es la que convierte al que no sabía qué eras: quién te paga, a quién representas, qué haces que el comparador no hace.

  5. El contenido de comprensión, enlazado a los ramos

    Franquicia, carencia, continente y contenido. Trae lectores, y cada lector llega a la página de ramo que convierte.

Lo local

Aunque el seguro se contrate a distancia, mucha gente quiere una oficina cerca a la que ir con los papeles, sobre todo cuando hay un siniestro.

Ficha de Google con categoría de correduría, ramos enumerados, horario real y fotos de la oficina. Y las reseñas: en seguros llegan sobre todo tras un siniestro bien resuelto, que es el momento de pedirlas y el momento en que el cliente tiene algo que contar.

Qué escribir y qué no

«Mis clientes son de toda la vida»

Es la objeción de este gremio y es cierta: una correduría con cartera vive de renovaciones y de recomendaciones, y el trabajo entra sin que nadie busque nada en Google.

Lo que conviene mirar es la otra mitad de esa misma frase. Una cartera de toda la vida envejece con su titular, y el hijo que hereda el piso o el que se queda con el negocio no hereda la correduría: ese busca en internet como busca todo lo demás. La cartera no se pierde de golpe, se pierde en el relevo, una póliza cada vez, y cuando se nota lleva años pasando.

La segunda versión de la objeción es «esto se vende hablando, no por internet», y también es verdad. Nadie contrata un multirriesgo de industria leyendo una página web. Pero sí decide a quién llama leyendo una página web, y eso es lo único que se le está pidiendo a la web: que el día que alguien tenga el problema, el que se lo explique bien seas tú.

Y la tercera, la más repetida: «la gente solo mira precio». Parte de la gente, sí, y esa no es tu cliente ni lo iba a ser. La que sí lo es se reconoce porque no escribe «barato»: escribe qué le cubre, qué le han denegado o qué seguro necesita su actividad. Escribir para esa es el mismo movimiento que hace un despacho cuando deja de hablar de sí mismo y empieza a hablar del problema: por problema y no por despacho.

Qué mediría

Qué páginas traen presupuestos y cuáles solo lectores. En este sector el contenido explicativo trae mucho tráfico y poco cliente directo, pero alimenta a las páginas de ramo, que son las que convierten. Enlazar bien de uno a otro es la mitad del trabajo, y medir cuántos lectores acaban en una página de ramo es la forma de saber si el enlace funciona.

Un caso: la correduría que dejó de competir en precio

Preguntas frecuentes

¿Puedo publicar precios de seguros en la web?

Con cuidado: una prima anunciada tiene que ser real y con sus condiciones, y en la mayoría de los ramos depende de tantas variables que un precio suelto engaña. Lo que sí se puede publicar es de qué depende, un ejemplo con su perfil descrito y qué incluye y qué excluye.

¿Qué tengo que poner obligatoriamente en la web?

La identificación como corredor o correduría con el número de registro en el organismo supervisor, la mención del seguro de responsabilidad civil profesional y de la capacidad financiera, y la información precontractual con el contenido que marca la norma. Es una lista corta, se pone una vez y conviene revisarla con quien lleve el cumplimiento de la correduría.

¿El formulario de presupuesto de salud tiene algo especial?

Sí: recoge datos de salud, que son de los más protegidos, y en seguros se comparten con varias compañías para cotizar. Eso exige base legal clara, información honesta de qué se hace con los datos y con quién se comparten, y un canal seguro. Es una parte del trabajo que no se ve y sí en una inspección.

¿Merece la pena escribir «qué es una franquicia»?

Sí, aunque no convierta directamente: quien la busca está a punto de contratar o acaba de hacerlo, y quien se lo explica bien es a quien vuelve cuando tiene un problema. Ese contenido trae mucho tráfico y poco cliente inmediato, pero alimenta a las páginas de ramo, que son las que convierten.

¿Cómo compito con las aseguradoras directas?

Igual que con el comparador: no en el precio, sino en lo que ellas no dan. Quien contrata directo y tiene un siniestro descubre que no hay nadie al otro lado. Contar cómo se gestiona un parte desde una correduría, con quién habla el cliente y qué se hace si la compañía se resiste, es el argumento.

Para competir donde el comparador no llega, el camino pasa por el SEO para empresas. La misma pelea contra un intermediario que enseña precios está en agencias de viajes: sobrevivir entre buscadores y comparadores, y el contenido que explica y después convierte, en asesorías fiscales: el contenido que atrae autónomos. Para entender por qué «seguro barato» y «me han denegado el siniestro» son dos búsquedas, la intención de búsqueda; para la oficina a la que se va con los papeles, la ficha de empresa en Google.

Si te está pasando

La primera llamada no cuesta nada y suele bastar para saber si tiene arreglo. Si tu caso no es para mí, te lo digo.

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