¿Cuántas palabras debe tener un artículo para posicionar?
No hay número mágico: el que circula confunde una correlación con una causa. Cómo decidir la extensión mirando la búsqueda, y las señales de que sobra o falta.
No hay número. La cifra de las 1.500 o 2.000 palabras sale de estudios que miden correlación, no causa: los artículos largos suelen posicionar porque tratan temas que dan para largo, no al revés. La extensión correcta es la que responde a la búsqueda y ni una palabra más.
No hay número. Y la cifra que circula, mil quinientas, dos mil, tres mil según quién la diga, sale de estudios que miran qué extensión tienen los artículos que están arriba, y eso mide una correlación, no una causa.
Los artículos largos suelen estar arriba porque tratan temas que dan para largo. Estirar uno corto hasta esa longitud no lo mete ahí: lo empeora.
La pregunta correcta
No es «cuántas palabras necesito», es «qué necesita saber quien busca esto para quedarse satisfecho».
Hay dudas que se resuelven en trescientas palabras. «¿Cuánto tarda en cambiarse una caldera?» tiene una respuesta buena en dos párrafos: un plazo típico, qué lo alarga y qué hacer mientras. Un artículo de dos mil palabras sobre eso es un artículo de trescientas con mil setecientas de relleno, y el relleno se nota.
Otras dan para tres mil sin sobrar nada. «Qué se rompe en una migración de web» tiene causas, síntomas, reparación y prevención, y quien lo busca quiere las cuatro cosas.
De dónde sale la cifra de las dos mil palabras
De estudios que analizan miles de resultados y encuentran que los de arriba son, de media, más largos. Es cierto, y no dice lo que la gente cree que dice.
Las búsquedas que más se estudian son las que tienen mucho volumen, y esas suelen ser preguntas amplias que dan para largo. Los artículos que las ganan son largos porque cubren lo que hay que cubrir. Si el estudio mirara solo búsquedas de respuesta corta, la media saldría de cuatrocientas, y alguien escribiría que el número mágico es cuatrocientas.
Los artículos largos no posicionan por largos. Posicionan porque responden a búsquedas que piden respuestas largas. Es la búsqueda la que fija la extensión, no al revés.
Cómo decidirlo en cinco minutos
Busca tu consulta en Google
Y abre los tres primeros resultados que no sean anuncios. Son los que el buscador ha decidido que responden mejor.
Mira sus apartados, no su longitud
Los encabezados dicen qué preguntas responde cada uno. Apúntalas todas en una lista, sin repetir.
Añade lo que falta
Lo que te preguntan por teléfono y ninguno de los tres responde. Ahí está tu ventaja, y suele ser lo que más se busca.
Escribe eso, con la respuesta arriba
La extensión sale sola. Si al terminar tienes cuatrocientas palabras y has cubierto todo, está bien. Si tienes tres mil y ninguna sobra, también.
Qué se mira al abrir los tres primeros
Abrir los tres primeros resultados es el único estudio que te sirve: está hecho sobre tu búsqueda y no sobre el promedio de miles ajenas. Pero hay que mirar lo que toca.
La trampa es fácil de pisar: copiar los diez apartados del primero y escribir los mismos diez. Eso produce un clon, y un clon no tiene ningún motivo para colocarse por encima del original, que además lleva meses publicado y enlazado.
Los apartados de los tres primeros son el suelo, lo que hay que cubrir para entrar en la conversación. Lo que sube es el que no tiene ninguno de ellos, y ese sale de lo que sabes por trabajar en esto.
Las señales de que te has pasado
Las señales de que te has quedado corto
Los de arriba responden preguntas que tú no tocas. Tu artículo recibe impresiones y ninguna visita dura más de unos segundos. Te llaman preguntando justo lo que el artículo debería haber aclarado.
Esa tercera es la mejor señal que existe y es gratis: si después de publicar te siguen preguntando lo mismo, el artículo no lo resolvió. Y lo que preguntan es exactamente el apartado que falta.
El plugin que te pide trescientas palabras más
La cifra mágica sigue viva porque hay herramientas que la repiten todos los días. Escribes un texto, el medidor del gestor se pone naranja y avisa de que te faltan palabras o de que la palabra clave aparece pocas veces. Y uno acaba escribiendo para que se ponga verde.
Detrás de ese semáforo hay reglas fijas que escribió alguien, no una lectura de lo que hace el buscador: no han abierto tu búsqueda ni saben qué responden los que están arriba, y aplican el mismo umbral a un plazo de dos líneas y a una guía de migración.
De sus avisos, unos cuantos son comprobaciones objetivas y merecen caso: el título demasiado largo, la descripción que falta, las imágenes sin texto alternativo, un enlace roto. Otros son ruido con un punto de color: el mínimo de palabras, la densidad de la palabra clave —que tiene su propio problema en cuántas veces debo repetir la palabra clave— y la legibilidad medida con una fórmula.
Y si tienes dos plugins de SEO activos a la vez, cada semáforo te pedirá una cosa distinta, que es solo uno de los problemas que eso trae: los plugins de WordPress que se pisan entre sí.
Dos búsquedas, dos extensiones
| «¿Cuánto tarda en cambiarse una caldera?» | «Qué se rompe al cambiar de web» | |
|---|---|---|
| Lo que quiere saber quien busca | Un plazo, qué lo alarga, qué hacer mientras | Causas, síntomas, reparación y prevención |
| Apartados que hacen falta | Tres | Diez o doce |
| Palabras que salen | 300-500 | 2.500-3.500 |
| Qué pasa si se estira | Relleno: la gente se va antes de la respuesta | No hace falta: ya es larga |
| Qué pasa si se recorta | Nada: ya está completa | Se queda a medias y pierde contra los que la completan |
| Dónde va la respuesta | Primer párrafo | Primer párrafo, y el detalle debajo |
La respuesta va arriba, mida lo que mida
Un matiz sobre las páginas de servicio
Aquí la lógica cambia. Una página de servicio no compite por explicar: compite por convencer. Puede funcionar muy bien con seiscientas palabras si dice qué haces, para quién, cómo trabajas, cuánto tardas y qué pasa después de llamar.
Lo que sí importa en una página de servicio es que haya suficiente para entender qué compras. Las páginas de tres frases y un botón no posicionan casi nunca, no por cortas, sino porque no responden a nada: ni al buscador ni a la persona que quiere saber si eres su solución.
En un negocio de aquí, casi siempre sale corto
Todo lo anterior vale para cualquier web. En la de un negocio local hay además un sesgo que conviene conocer: casi todo lo que busca tu cliente se responde en poco.
«Cuánto cuesta cambiar una caldera», «a qué hora abren», «hace falta cita», «lo cubre el seguro». Son preguntas con respuesta, no temas para desarrollar. La página que gana no es la más larga: es la que contesta en la primera línea y luego añade lo que solo sabe quien trabaja aquí —el plazo real cuando llega la temporada, lo que pide el ayuntamiento, hasta dónde se llega el mismo día—. Vale hasta para servicios que nadie diría que se buscan: «horario del punto limpio» o «dónde tirar un colchón» se contestan en dos líneas, y esas dos líneas puede escribirlas la empresa que recoge los residuos.
Y hay una ventaja que no tienen las búsquedas nacionales: enfrente no hay una redacción de diez personas. Hay otras cinco webs de la zona que no han respondido a nada, y ahí gana el primero que responda, aunque lo haga en seiscientas palabras.
Por eso el error que veo en estos blogs es el contrario del que se cuenta. No es que los artículos sean cortos: es que hay tres artículos largos y generales —«qué es una reforma integral»— y ninguna página que conteste a lo que pregunta la gente por teléfono.
Si al leer esto te has acordado de dos o tres artículos tuyos estirados, recortarlos no es peligroso si se hace con orden: qué se puede tocar sin riesgo y qué conviene no tocar está en cómo actualizo un artículo antiguo sin perder posiciones.
Corto o largo, según la búsqueda
Y sí: este artículo tiene más de mil ochocientas palabras porque la pregunta da para eso. Hay que explicar de dónde sale el mito, cómo se decide, qué señales mirar y qué cambia en una página de servicio. Si diera para trescientas, tendría trescientas.
Un caso: las tres mil palabras que perdían contra seiscientas
Y una precisión sobre los recuentos automáticos, que conviene tener presente si alguien te entrega textos por extensión: contar palabras sobre el fichero y contarlas sobre la página publicada da resultados distintos, porque el fuente incluye etiquetas, listas y elementos que no son prosa. La diferencia puede ser de un diez o un quince por ciento en cualquiera de los dos sentidos. Si la extensión es parte de un encargo, conviene acordar sobre qué se cuenta, o acabará discutiéndose después con dos cifras que ambas son ciertas.
Preguntas frecuentes
¿Y si mi competencia escribe cinco mil palabras?
Mira si esas cinco mil aportan o si son relleno. Si aportan, responden preguntas que tú tendrás que responder también, aunque no hace falta que lo hagas con la misma extensión. Si son relleno, puedes ganar con la mitad respondiendo mejor y antes: el buscador y quien lee prefieren la respuesta a la longitud.
¿Google mide el tiempo que pasa la gente leyendo?
No de la forma directa que se suele contar: no hay un contador de minutos que sume puntos. Lo que sí ocurre es que una página que no resuelve hace que la persona vuelva a los resultados y pruebe otra, y ese ir y volver sí deja rastro. Resolver rápido gana; retener por retener, no.
¿Los artículos cortos no posicionan?
Posicionan perfectamente cuando la consulta pide una respuesta corta: un plazo, un precio, un sí o un no con su matiz. Lo que no posiciona es una página que se queda a medias, mida lo que mida. Trescientas palabras que responden ganan a dos mil que dan vueltas antes de llegar.
¿Cuántas palabras tiene que tener una página de servicio?
Las que hagan falta para entender qué compras: qué haces, para quién, cómo trabajas, cuánto tardas y qué pasa después de llamar. Suelen ser entre quinientas y mil, pero el número no es la regla. Las páginas de tres frases y un botón no posicionan casi nunca, no por cortas, sino porque no responden a nada.
¿Y este artículo, por qué es tan largo?
Porque la pregunta da para esto: hay que explicar de dónde sale el mito, cómo se decide la extensión, qué señales mirar y qué cambia en una página de servicio. Cada apartado responde algo distinto. Si la pregunta diera para trescientas palabras, tendría trescientas, y ese es exactamente el criterio que defiende.
Una auditoría SEO te dice cuáles de tus artículos están estirados y cuáles se quedan cortos. Lo que decide la extensión es la intención de búsqueda, y saber qué preguntas cubrir empieza por saber qué busca de verdad tu cliente. Y si ya has escrito mucho y no se mueve, por qué subir contenido no basta para posicionar.
La primera llamada no cuesta nada y suele bastar para saber si tiene arreglo. Si tu caso no es para mí, te lo digo.
