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Sectores · Diseño

Diseñadores gráficos: cómo aparecer sin depender del boca a boca

Tu web solo la encuentra quien ya sabe tu nombre. Cómo convertir el porfolio en páginas que respondan a «diseño de etiquetas» o «cuánto cuesta un logotipo».

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En corto

Un porfolio es una rejilla de imágenes sin texto, y una rejilla sin texto no aparece para «diseño de etiquetas de vino» ni para «cuánto cuesta un logotipo». Aparece para tu nombre, que solo busca quien ya te conoce. Salir del boca a boca es convertir cada trabajo en una página con su texto, cada servicio en una página con su proceso y su precio orientativo, y comprobar en Search Console que las búsquedas que llegan dejan de ser solo tu nombre.

Del enlace al resultadoLas cuatro fases por las que pasa una página antes de aparecer en el buscador: descubrimiento, rastreo, indexación y selección.01Un enlacelleva a la página02Se descargay se lee03Entra enel índice04Compite porsalirEn cada paso se cae contenido. Lo que no se descubre no se rastrea, y lo que no se indexa no compite.

Del enlace al resultado

  1. 01Un enlace lleva a la página
  2. 02Se descarga y se lee
  3. 03Entra en el índice
  4. 04Compite por salir

En cada paso se cae contenido. Lo que no se descubre no se rastrea, y lo que no se indexa no compite.

Abre Search Console y mira por qué búsquedas llega la gente a tu web. Si casi todas son tu nombre y tu apellido, la web no te trae clientes: te confirma los que ya venían. Eso es el boca a boca medido, y es lo habitual en las webs de diseñador gráfico que son un porfolio y poco más.

El SEO de un diseñador gráfico consiste en que ese dato cambie: que las búsquedas pasen de tu nombre a tus servicios.

Quién te buscaría sin conocerte

El dueño de un negocio que necesita algo concreto y lo escribe tal cual.

Por qué el porfolio no aparece

Una web de diseñador típica es una sola página: el nombre, una rejilla de proyectos, un «sobre mí» de tres líneas y un correo. Y cada proyecto, cuando se abre, son cuatro imágenes grandes y el nombre del cliente. Todo el criterio que hay detrás, que es lo que vendes, no está escrito en ningún sitio.

Porfolio y web que aparece

El porfolioLa web que aparece
Qué esUna rejilla de imágenesUna página por trabajo y por servicio
Para qué búsqueda apareceTu nombre«Diseño de etiqueta para vino», «cuánto cuesta un logotipo»
Quién la encuentraQuien ya te conoceQuien necesita lo que haces
Dónde está el criterioEn tu cabezaEscrito en cada trabajo: qué decidiste y por qué
El precioNo apareceEl «desde» y de qué depende
Lo que dice Search ConsoleTu nombreTus servicios y tus sectores
El porfolio sigue siendo el argumento. Lo que cambia es que cada trabajo pasa a ser una página, y esa página tiene texto.

Cada trabajo, una página con texto

  1. El encargo

    Qué negocio era, por sector si no puedes dar el nombre, qué necesitaba y qué problema tenía con lo anterior.

  2. Lo que hiciste y por qué

    La decisión de tipografía, de color, de formato. Dos párrafos bastan. Es el contenido que nadie más puede escribir y el que demuestra criterio.

  3. Qué se entregó

    Logotipo en sus versiones, manual, etiquetas listas para imprenta, artes finales. Quien contrata por primera vez no sabe qué se lleva.

  4. El sector en el título de la página

    «Etiqueta y caja para una conservera», «Identidad para una clínica de fisioterapia». La siguiente conservera que busque diseñador te encuentra por ahí.

  5. Las imágenes con texto alternativo y a un peso razonable

    Una web de diseñador no puede tardar una eternidad en cargar por lucir la foto grande. Y si tienes tres trabajos del mismo sector, una página que los agrupe responde a esa búsqueda con pruebas.

Las imágenes, que son tu producto y tu problema

La web de un diseñador suele ser la más pesada de su calle: veinte proyectos a pantalla completa con el archivo que se mandó a imprenta. Y el cliente decide si eres bueno mientras eso carga, en el móvil y fuera de la oficina.

Y una objeción que sale siempre: la marca de agua. Estropea el trabajo, no impide que nadie se lo lleve y te deja enseñando una versión peor de lo que sabes hacer. Lo que protege es el contrato; lo que te devuelve el crédito es que la pieza viva en una página tuya, con tu nombre y su explicación.

Los servicios, como los pide el cliente

Una página por servicio, con el nombre que usa el cliente y no el que usas tú: «diseño de logotipo», «etiquetas y packaging», «maquetación de catálogos y revistas», «cartas y menús», «identidad corporativa». En cada una, para quién es y qué incluye, y el proceso: briefing, propuestas, rondas de cambios, plazos, formatos de entrega. El cliente que nunca ha contratado diseño tiene miedo de eso más que del precio.

Al otro lado del encargo, una imprenta que pasa del catálogo impreso al presupuesto online resuelve lo mismo con una página por producto, con cantidades y precio orientativo.

El precio del logotipo, explicado

«Cuánto cuesta un logotipo» es una búsqueda real, y quien la contesta con criterio, explicando qué diferencia un logotipo barato de uno caro en horas, propuestas y cesión de derechos, se lleva la consulta seria y se ahorra la que no lo es.

No hace falta una tarifa cerrada: el «desde» y de qué depende. Con eso, quien busca sabe si está en tu rango antes de escribir, y la conversación empieza donde tiene que empezar.

La cesión de derechos y los archivos

Qué puede hacer el cliente con el diseño y en qué formatos se lo llevas. Es una página que ahorra discusiones y da confianza, y es también una búsqueda: «derechos del logotipo», «qué archivos me tiene que dar el diseñador». Quien la responde con claridad parece, y es, alguien con quien se puede trabajar.

El cliente de aquí: bodegas, conserveras y quien busca cerca

Buena parte del encargo de diseño que se mueve en Navarra sale de unos pocos sitios, y ninguno busca «identidad de marca»: busca su pieza con el nombre de su sector.

Las bodegas buscan etiqueta, contraetiqueta y caja, y lo buscan cuando ya tienen la añada encima. Las conserveras, etiqueta y formato para un producto que va a competir en un lineal de fuera. La hostelería, la carta y el menú. La industria, el catálogo técnico y lo que se lleva a la feria. Y las asociaciones y los ayuntamientos, el cartel y el programa, casi siempre con fecha inamovible.

Eso tiene dos consecuencias prácticas. La primera es de vocabulario: la página que gana es la que nombra el sector y la pieza, porque es como se escribe la búsqueda. La segunda es de contenido: a ese cliente no le tranquiliza tu porfolio, le tranquiliza que demuestres que conoces sus limitaciones —los datos obligatorios que tiene que llevar una etiqueta, lo que pide la imprenta, el plazo que marca la campaña—. Eso, escrito en la página del servicio, es lo que no puede copiarte una rejilla de imágenes.

Cómo buscan y qué esperan unos y otros está en bodegas de Navarra y en conserveras: leer a tu cliente antes de escribir la página ahorra dos versiones.

Y la parte de cercanía, aunque trabajes a distancia: el primer encargo de una bodega suele dárselo a alguien con quien puede quedar. Pon tu ciudad en la portada y en la ficha de Google, que funciona sin publicar tu dirección si trabajas desde casa, y di con todas las letras si atiendes también fuera: quien no lo dice pierde las dos cosas.

Instagram y Behance no lo arreglan

Funcionan para quien ya te sigue o ya te busca: son el boca a boca en digital. Para quien busca «diseño de etiqueta para vino» sin conocerte, no aparecen, y esa es la persona que te falta.

Lo que sí hacen es enlazar: cada publicación de un trabajo puede llevar a su página en la web, donde está el texto que el buscador lee y el precio que el cliente quiere saber.

«No tengo tiempo de escribir todo eso»

Es la objeción real y es justa: nadie se metió a diseñar para redactar. Pero la cantidad es menor de lo que parece —dos párrafos por trabajo— y, sobre todo, ya está escrita en algún sitio.

Lo que no funciona es pedirle a un modelo que lo escriba mirando las imágenes. Sale un texto que sirve para cualquier proyecto de cualquier estudio, y ese es exactamente el texto que no gana nada, porque el valor de lo que escribes está en que solo tú sabes por qué decidiste aquello. Por el mismo motivo, publicar por publicar no mueve nada: cinco trabajos bien contados valen más que veinte en una rejilla.

Qué página escribir primero

Un caso: de tu nombre a tus servicios

Por dónde empezar

Mira en Search Console qué parte de tus búsquedas es tu nombre: es el dato que quieres ver bajar. Elige los cinco trabajos de los que más orgulloso estés y escribe para cada uno el encargo, la decisión y la entrega. Crea una página por servicio con proceso, entregables y precio orientativo, empezando por el que más te piden. Saca el texto de las imágenes. Y pon tu ciudad y tu ámbito en la portada y en la ficha de Google; si trabajas en remoto para toda España, dilo.

Preguntas frecuentes

¿Publico el precio de un logotipo?

Al menos el «desde» y de qué depende: horas, número de propuestas, rondas de cambios, cesión de derechos, qué se entrega. «Cuánto cuesta un logotipo» es una búsqueda real, y quien la contesta con criterio, explicando qué diferencia un logotipo barato de uno caro, se lleva la consulta seria y se ahorra la que no lo es.

¿No basta con Instagram y Behance?

Funcionan para quien ya te sigue o ya te busca: son el boca a boca en digital. Para quien busca «diseño de etiqueta para vino» sin conocerte, no aparecen, y esa es la persona que te falta. La web con una página por trabajo y por servicio es lo único que responde a esa búsqueda.

¿Y si no puedo dar el nombre del cliente?

No hace falta: se cuenta el encargo por sector, «etiqueta y caja para una conservera», «identidad para una clínica de fisioterapia», con qué necesitaba, qué decidiste y por qué, y qué se entregó. El sector en el título es justo lo que hace que la siguiente conservera te encuentre. El nombre del cliente no lo busca nadie.

¿Cómo sé si mi web vive del boca a boca?

Abre Search Console y mira por qué búsquedas llega la gente. Si casi todas son tu nombre, la web no te trae clientes: te confirma los que ya venían. Es el dato de partida y el que quieres ver cambiar: cuando las búsquedas pasan de tu nombre a tus servicios, la web ha empezado a trabajar.

¿Las agencias también buscan diseñadores freelance?

Sí, y es un cliente que casi ningún diseñador trabaja desde la web: las agencias buscan refuerzo para los picos, por especialidad y por si cumples plazos. Una página que diga que trabajas para agencias, con qué haces, qué formatos entregas y cómo te organizas con un director de arte, responde a una búsqueda con muy poca competencia.

Para que te encuentren por tu trabajo, sin depender de quién te recomiende, la vía es el SEO para empresas. El dato de partida se lee en Search Console explicado para quien no es técnico y en qué es el tráfico orgánico y por qué importa más que las visitas. Para encontrar las búsquedas exactas de tu cliente, cómo saber qué busca de verdad tu cliente y la intención de búsqueda.

Si te está pasando

La primera llamada no cuesta nada y suele bastar para saber si tiene arreglo. Si tu caso no es para mí, te lo digo.

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